Avanza la apuesta para dar impulso a los plazos fijos

Economía

Desde hoy se ofrece, como mínimo, un interés equivalente a una Tasa Nominal Anual del 30,02%.

En materia financiera, quienes manejan los destinos económicos del país tienen dos obsesiones: encaminar la reestructuración de la deuda y lograr un mercado de ahorro en pesos. Respecto de esto último, el Banco Central (BCRA) viene introduciendo ajustes para lograr que los plazos fijos seduzcan a los ahorristas y los disuadan de ahorrar en dólares. La última decisión en este sentido fue anunciada el 29 de mayo: “Se elevó la tasa mínima para remunerar a las imposiciones en plazos fijos al equivalente a 79% de la tasa de política monetaria (Leliq), que deberán ofrecer a partir del 1 de junio de 2020 las entidades financieras del Grupo A, que representan casi la totalidad del sistema”, indicó la Comunicación “A” 7027 de la autoridad monetaria.

A partir de esta medida, los plazos fijos tradicionales otorgarán, de mínimo, una Tasa Nominal Anual (TNA) del 30,02% y, si se realiza el cálculo bajo una fórmula de interés compuesto, una Tasa Efectiva Anual de 35%.

“Es un 2,5% mensual: una buena tasa”, indicó el economista de FMyA Fernando Marull. Sin embargo, advirtió: “Pensando en lo que se viene después de la cuarentena, yo creo que siguen siendo más interesantes los plazos fijos que ajustan por CER, porque cuando termine el aislamiento estimo que la inflación va a estar cerca del 3%”.

Los otros plazos fijos a los que hace mención Marull, es decir, los UVA (que ajustan por inflación/CER + 1%) fueron relanzados en febrero, bajo un esquema a 90 días, con una opción de precancelación a los 30. En caso de que el ahorrista opte por precancelar antes de cumplirse el plazo, no obtendría un ajuste por UVA, sino por el 70% de la tasa monetaria. Es decir, hasta el viernes, si una persona precancelaba su plazo fijo UVA obtenía lo mismo que quien había depositado su dinero en uno tradicional. Esto cambió con la disposición mencionada anteriormente, que marca una brecha de 9 puntos al tomar la tasa anual.

“Son dos instrumentos pensados para distintos públicos. El que cree que la inflación se va a disparar, puede ir por el UVA. El que cree que la inflación se mantiene en estos carriles, le resulta mejor el normal”, explicaron fuentes del BCRA. En ese sentido, si la inflación de abril y mayo se mantiene en línea con lo esperado por las consultoras (alrededor del 2%), el plazo fijo tradicional puede rendir algunos decimales por encima del aumento de precios

Respecto de los plazos fijos UVA, si bien tuvieron un importante crecimiento entre febrero y marzo, una vez iniciada la cuarentena comenzaron una caída de stock. Al 20 de marzo, día en que se dictó el aislamiento, alcanzaban $63.602 millones, mientras que al 26 de mayo se ubicaban en $60.529 millones.

Para tranquilidad de las autoridades monetarias, los plazos fijos tradicionales sí comenzaron un sendero creciente, que se espera se profundice a partir de la última determinación oficial: al 20 de marzo el stock era de $1,797 billón, mientras que al 26 de mayo se ubicaba en $2,042 billón.

Esta tendencia muestra que el ahorrista promedio aún no termina de acostumbrarse a la opción UVA. En un sector más sofisticado, como es el de los inversores que compran letras y bonos, sí hay cada vez más interés por los Boncer y los Lecer, que se ajustan por inflación, en comparación con otras opciones

A lo que aún es difícil ganarle posicionándose en pesos es al riesgo devaluatorio: “Con el oficial depreciando a una tasa del 2,5%, aún con el parking y con las restricciones al dólar MEP, estar dolarizados sigue sonando más interesante que el plazo fijo”, reseñó Fernando Marull.

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