Desde el viernes Argentina sondeará seriamente una alternativa financiera internacional que le permitiría sortear con mayor tranquilidad los vencimientos que se le deben cumplir al Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de fin de año por unos u$s3.600 millones.
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Martín Guzmán.
Será en la cumbre del G20 que se concretará en Venecia entre el 9 y el 10 de julio; el organismo financiero internacional dará precisiones sobre cómo, cuánto y cómo será la distribución de los u$s650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG), entre los países que tienen la cuota de socio con el Fondo al día. El anticipo sobre las explicaciones comenzaron ayer desde la propia sede del FMI, donde la directora gerente del organismo aseguró que en agosto comenzarían a concretarse los giros.
Ahora, en la cumbre del G20, comenzarán las conversaciones directas país por país; y la Argentina es uno de los estados más interesados en el dinero. Será obviamente uno de los temas principales del encuentro que el enviado argentino Martín Guzmán mantendrá con Georgieva en algún momento de la cumbre del 9 y 10 de julio. El ministro de Economía además se reuinirá con la directora adjunta para el Hemisfério Occidental, Julie Kozac, donde hablará concretamente del potencial Facilidades Extendidas para regularizar la deuda de u$s44.000 millones del stand by vigente.
Entre el encuentro con Giorgieva y el de Kozac, habrá un tema cruzado. Saber si Argentina utilizará parte del dinero para cumplir con los vencimientos de pago con el FMI, que deben liquidarse en septiembre y diciembre de este año; y que comprometerían fondos por unos u$s3.600 millones en pagos similares el 30 de cada mes. La intención de Guzmán es que parte de los u$s 4.350 millones del organismo permanezcan como garantía del cumplimiento de los pagos. Sin embargo la propia coalición gobernante tiene dudas y quiere utilizar el dinero para políticas vinculadas con la batalla contra el covid-19. El propio FMI, a través del número dos del organismo el norteamericano Seiji Okamoto, afirmó en abril pasado que los fondos tienen que ser usados para paliar los efectos de la Pandemia.
Por esto Guzmán quiere hablar directamente con Giorgieva sobre el tema, y definir la estrategia que Argentina aplicará para los vencimientos de septiembre y diciembre. Esto incluye la eventualidad del pedido de una postergación de los pagos; asegurándole a la búlgara que ante esa eventualidad habrá un compromiso serio y concreto de parte del gobierno de Alberto Fernández, de acelerar las negociaciones para un acuerdo que debería firmarse entre diciembre de este año y marzo del próximo año. Obviamente antes de la necesidad de pagar los 2000 millones de dólares postergados al Club de París y el primer y gran vencimiento de capital del stand by aún vigente con el Fondo por unos u$s4.040 millones.
Guzmán tendrá en Venecia otra negociación paralela. Tal como adelantó este diario, existe la posibilidad de conseguir algo más de dinero de los DEG, pero, curiosamente, no del FMI sino de alguno de los países que también recibirán ese dinero, pero no lo utilizarán; y, en consecuencia, estarían en condiciones de prestarlo a terceros países. Argentina está interesado en negociar alguna operación de este tipo, con estados “friendly”. El primer candidato es China, seguido de alguno europeo. El dinero del que se podría hablar no es mucho, pero serviría largamente para cumplir con los pagos al FMI de septiembre y diciembre (unos u$s1.800 millones cada liquidación); sin necesidad de tocar ni las reservas ni los DEG propios.
Y, en consecuencia, saltando los problemas políticos dentro del oficialismo donde se discute utilizar el dinero que gire el FMI para paliar las consecuencias internas de la Pandemia, y no para cumplir con los compromisos de deuda. Se supone que el dinero extra que pueda conseguir el país con estas negociaciones bilaterales, no estarían atados al compromiso directo que el propio FMI impuso de ser aplicados para las consecuencias del covid-19 en las economías; sino que podrían tener libre disponibilidad para atender situaciones financieras internacionales. Sería cada uno de los países propietarios de ese dinero luego del giro del FMI, los que podrían dictaminar el destino que consideren convenientes. Incluyendo ayuda a terceros países con problemas de vencimientos de deuda, algo que el propio FMI dijo que quiere evitar con los DEG.
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