Glencore y Dreyfus, entre los candidatos

Economía

Que Vicentin estaba en una situación financiera dramática era vox populi, ya que la cerealera mantenía impagas deudas millonarias con entidades públicas (Banco Nación, Banco Provincia y Banco de Industria y Comercio Exterior) y con otras del exterior (la Corporación Financiera Internacional, Banco de Desarrollo de Holanda, NG, Rabobank, Natixis y Credit Agricole).

Sin embargo, una de las personas que más conoce el sector agroexportador la aseguró a Ámbito que existían diversas firmas que habían posado sus ojos en la compañía.

“Había alrededor de 7 u 8 grupos interesados manifiestamente en comprar todos los bienes de Vicentin y hacerse cargo del personal”, afirmó Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro Exportador de Cereales (Ciara-Cec),

Respecto de los pretendientes privados de Vicentin, se confirmaron en las últimas semanas la oferta de la firma de gestión de inversiones CarVal Investors (con sede en Minneapolis), la de la multinacional alimenticia suiza Glencore y la de la agroindustrial argentina Ceibos.

En tanto, los dueños de la compañía insistían con su intención de no vender la empresa y fuentes de la firma afirmaban que lo ideal era sumar un inversor. En paralelo, buscaban rubricar un acuerdo de quite de deuda del 50% con los productores agropecuarios.

Respecto de la intervención, Idígoras se distanció de los argumentos que dio el Gobierno: “No me parece que hubiera riesgo de seguridad alimentaria, ya que se trata de un sector altamente superavitario, y tampoco que haya un riesgo de soberanía, ya que los 77 mil productores de soja y girasol son nacidos y criados en Argentina”.

En tanto, Cristian Gardel, socio fundador de Gardel Trading S.A., advirtió: “Argentina va a administrar un negocio súper complejo, como es el agroexportador. Aquí no se trata de sacar petróleo, sino de manejar muchísimas variables: la cobertura de los productos en mercados de futuro, la contratación de charters a nivel internacional para fletar la mercadería a granel, la compraventa de mercadería free on board (FOB). Es un trabajo muy sofisticado que requiere hasta de traders especializado para obtener márgenes muy acotados, que a veces son negativos”.

Quien se manifestó en contra de la extranjerización de Vicentin y, por ende, aliviado por el proyecto de expropiación fue el diputado oficialista Carlos Heller: “El riesgo era que Vicentin terminara en manos de una multinacional y se concentrara más el negocio o de algún grupo que comprara deuda y terminara licuando el activo que el Estado tiene adentro”, señaló.

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