Vino argentino en crisis: las bodegas venden más, pero ganan menos

Economía

Hubo un traslado de consumo hacia productos de precios más bajos. Y la devaluación impulsó las exportaciones a granel, de menor valor agregado.

La industria vitivinícola argentina está atravesando una etapa de fuertes contradicciones. Desde hace cinco años que no logra levantar cabeza, afectada por las condiciones macroeconómicas adversas, a lo que se sumó este año la pandemia de coronavirus.

“La industria argentina de vinos lleva cinco años de una profunda caída de facturación. En el último año cerrado en el mes de junio la facturación total fue un 18% más baja que en 2015 y tiene niveles parecidos a los de hace más de una década atrás (2007 y 2008)”, según un reporte elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la cámara Bodegas de Argentina.

Lo llamativo es que este retroceso vino acompañado de una recuperación de volúmenes vendidos tanto en el mercado interno como en el exterior. La clave pasa por el deterioro de los precios, que “no ha logrado vencer la inercia de varios años de estancamiento”, según sus propios protagonistas.

Además, contra lo que podía suponerse, las sucesivas devaluaciones de los últimos años no ayudaron a mejorar la rentabilidad del sector pese al incremento que mostraron las exportaciones por un tipo de cambio más alto.

En ese sentido, según el informe, el impulso a las ventas externas favoreció los envíos de menor valor agregado. Es decir, los vinos a granel “por tratarse de un commoditiy cuyo precio resulta muy atractivo en los mercados mundiales, pero como contrapartida puede remunerar a precios muy bajos la materia prima”.

El ejemplo más práctico se obtiene de comparar los resultados de las exportaciones de vinos fraccionados en el período de 12 meses que analiza el informe de las bodegas: aumentaron su volumen un modesto 2,4% al tiempo que su precio en dólares cayó un 11,4%. Así la facturación comparable fue un 8% más baja.

“La exportación ha sido así el sector más dinámico por las devaluaciones pero especialmente en vinos de más bajo precio y por lo tanto de menor contribución a la baja rentabilidad de la industria. La materia prima este año ha recibido precios muy bajos, por debajo de su punto de equilibrio, y se ubica en los niveles más bajos de los últimos años”, destaca.

El informe toma como referencia el caso del Malbec, la cepa más famosa de los vinos argentinos en el mundo. El valor obtenido por la producción de una hectárea se ubica, en promedio, en u$s2.400 cuando el costo de producción es casi el doble de ese valor, explica.

Respecto del impacto de la pandemia, el informe destaca que el comercio de vinos “a nivel internacional, hasta fines de 2019 seguía creciendo, aunque a tasas menores que cinco años atrás. Pero la pandemia ha tenido en los primeros seis meses de 2020 un efecto negativo muy importante con una caída de 6,6% para los mercados más importantes de los vinos argentinos en el último año cerrado en junio”.

Este impacto se vincula con las dificultades logísticas para los envíos, y también con los cierres obligados que afectaron a restaurantes y vinotecas en todo el mundo, donde se ofrecen los vinos argentinos de mayor valor. En las góndolas de los supermercados, que se mantuvieron abiertos, la oferta incluye las botellas de menor valor, explican.

En el país, también hubo un momento en que la demanda para consumir en el hogar ayudó a compensar parcialmente la interrupción de ventas en restaurantes. Pero allí también jugó el efecto precio, por lo que la rentabilidad de las bodegas igual quedó afectada. Según el informe, en 2015, el consumo de vino per cápita en el país era de 23,8 litros anuales. Pero en el último año cerrado en junio fue de 20,8 litros, casi un 10% menos, remarcaron.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario