Apelando al clásico recurso de formar una espiral descendente en el ritmo del mercado, como manera de ir tejiendo un piso confiable, la cuarta rueda trajo consigo otra reducción de cifras en acciones y un esquema de precios que reiteró el dibujo anterior. Primero, dejando que el índice decantara las nuevas ventas ante la insuficiencia de poder comprador. De tal forma, el mínimo del día llegó a ubicarse en los 1.756 puntos -veinte puntos debajo del cierre anterior- y desoyendo una expresión de repunte, que carecía de respaldo. En la cota máxima alcanzó el Merval a los 1.786 puntos -diez puntos por sobre la marca final del miércoles- y, finalmente, se transó en una medida promedio. Con 1.764 puntos se concretó otra rueda negativa, pero atildada en sus términos, con un porcentual de 0,63% de recaída.
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Si algo debía sufrir en el mecanismo empleado, justamente, era la pérdida de la dinámica y la agilidad de operaciones. A pocas ruedas de estar trabajando arriba de $ 100 millones de efectivo, el nuevo retroceso dejó el ritmo de marcha casi en la mitad. Unos $ 58 millones surcaron ayer por el segmento accionario, decayendo a una franja de 10% sobre el total de las especies del mercado.
Cabe recordar que en el exterior las condiciones prosiguieron siendo adversas, con un Bovespa en franca caída y de notoriedad, lo que otorga cierto valor agregado -a favor- a la pequeña pérdida registrada en el índice porteño. Solvay Indupa fue «el papel del día», con más de 6% de incremento. Mejoraron Acindar y Galicia, pero Tenaris volvió a decaer -2%- y siguiendo con su trabajo de «limpieza» de su esplendor anterior. El piso natural debería estar ya cerca...
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