Vuelven a caer los bonos argentinos: 3% en 2 días
La Argentina fue el país que más sufrió ayer la tendencia negativa imperante entre los mercados emergentes. Hay una cautela generalizada en Wall Street por la suba de tasas que en realidad no es exclusiva de Estados Unidos sino que se viene extendiendo a Europa y hasta abarcaría a Japón. El país sacó poco provecho al período de alta liquidez en los mercados internacionales. Canceló deuda, es cierto, pero se concentró exclusivamente en la que mantenía con el Fondo Monetario, que era la menos costosa. El único alivio es que, a diferencia del '94, el alza de tasas se viene dando de manera muy gradual y encuentra a los países de la región mejor preparados. Hay superávit fiscal, alto stock de reservas internacionales y tipo de cambio flotante, lo que permite un ajuste más fácil ante un shock externo. Por ello es que, más allá de esta tendencia negativa, se está lejos de una crisis financiera de magnitud en la región. Sobre la Argentina, las preocupaciones de Wall Street son ya clásicas: el temor a un cambio de reglas de juego que, por ejemplo, trabe más la salida de divisas de inversores.
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El papel emblemático en pesos de la Argentina es el Discount.
Surgió con el canje de la deuda a bonistas y ayer fue
uno de los más afectados por la ola de ventas.
Para el gobierno puede ser un problema este achicamiento del mercado cuando deba tomar deuda para pagar vencimientos. Las tasas que le pedirán serán más altas (ver nota aparte). Además, está pagando más caros los dólares que compra para alimentar sus reservas.
Si bien la suba de tasas afecta, no hay que olvidar que los bonos argentinos en pesos indexan por la inflación que está en 1% mensual.
De todas maneras, el clima en Estados Unidos está mejorando. Los temores por la inflación están exacerbados y ayer dos gobernadores de la Fed trajeron tranquilidad. Susan Bies, dijo que la inflación había mostrado un comportamiento mejor del que todos preveían y que las tasas estaban más cerca del techo que se considera apropiado. También ayudó el comentario de Mark Olson, otro de los gobernadores que dijo que no estaba seguro si el crecimiento laboral llevaría necesariamente a presiones inflacionarias.
Ambos funcionarios utilizaron un tono más moderado que el presidente de la Reserva Federal de San Luis, William Poole, quien desató venta de papeles el viernes al decir que «sonaba razonable» una tasa de interés de 5,25% (50 puntos básicos por encima del nivel actual).
Por su parte, el secretario asistente del Tesoro sobre política económica, Mark Warshawsky, dijo que «en este momento no creo que tengamos que preocuparnos por ello, porque todavía hay capacidad tanto del lado de la producción como del mercado laboral», en respuesta a una pregunta sobre si las condiciones ajustadas repercuten en los salarios y la inflación.
Muchos economistas creen que el pleno empleo en Estados Unidos -un umbral teórico por debajo del cual suben los salarios y provoca inflación- es de 5%. Ahora está en 4,7%. pero hay que tomar en cuenta que muchos jóvenes postergaron, ante la bonanza, su entrado al mercado laboral para perfeccionarse en carreras terciarias.
Pero hay que esperar hasta el jueves cuando se conozcan las cifras de ventas minoristas de marzo, para ver si la baja de tasas se acentúa o retoman el alza.



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