Domingo Cavallo, en un intento por reactivar la economía, repuso ayer los reintegros a las exportaciones a los niveles que tenían antes del lanzamiento, en mayo pasado, del factor de convergencia con el euro. Los sectores exportadores que más valor agregado sumen a sus productos tendrán un beneficio de hasta 12% en los reintegros, mientras que las materias primas prácticamente tendrían la misma ventaja que con el empalme. Esta medida es, para Cavallo, la respuesta a la devaluación del real.
Domingo Cavallo anunció ayer la reposición de los reintegros a las exportaciones a los niveles que tenían antes de la aplicación del factor de convergencia, en una medida lanzada para «defender el comercio exterior argentino ante la continua devaluación del real y las posibilidades de una recesión mundial», según declaró el propio ministro de Economía al presentar ayer la medida. Ahora, los reintegros de los impuestos «alcanzarán tanto a las exportaciones a terceros países como al Mercosur (que antes no estaban comprendidos) tal cual lo viene haciendo Brasil», dijo Cavallo durante una conferencia de prensa; plagada de mensajes hiperoptimistas y con comunicados indirectos lanzados al gobierno brasileño de Fernando Henrique Cardoso. Además, y junto a esta medida, que entrará en vigencia en los próximos días, mañana se publicará un decreto que permitirá agilizar el reintegro del IVA a las inversiones de aquellas empresas que exportan más de 20 por ciento de su producción.
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Cavallo comenzó la conferencia de prensa reconociendo que «es muy probable» que se dé «la posibilidad de que la economía mundial ingrese en una etapa recesiva como consecuencia de las repercusiones del ataque terrorista a los Estados Unidos». Además advirtió que las continuas devaluaciones de la moneda brasileña «pueden tentar a las empresas argentinas a radicarse» en ese país; con lo cual «es imprescindible que se adopten medidas» como las que se anunciaron ayer.
En este marco, adelantó que el gobierno «trabajará para alentar las exportaciones», y por eso estas medidas que reintegran a los empresarios entre 8 y hasta 12 por ciento de los impuestos, y de los cuales se descontará el factor de convergencia que hoy ronda cuatro por ciento.
Cavallo reconoció que estas medidas «tienen un costo fiscal» pero lo consideró «limitado», y aseguró que se compensarán con la demora en la puesta en marcha de los planes de competitividad para sectores que no compitan con productos del exterior. En este sentido el ministro de Economía dijo que los sectores que ya están beneficiados continuarán con las ventajas, pero los rubros a los que estos planes no hayan alcanzado deberán esperar «al 31 de marzo de 2003, cuando se eliminen totalmente el impuesto a la Ganancia Mínima Presunta, al endeudamiento empresario y cuando las contribuciones patronales puedan ser tomadas totalmente contra el IVA».
El ministro se abstuvo de entrar en polémicas sobre la marcha del Mercosur y aseguró que estas medidas «ya habían sido habladas» con Brasil en junio, cuando se lanzó el factor de empalme al comercio exterior. «Yo nunca dije que hay que dejar el Mercosur de lado, siempre dije que hay que vigorizarlo, reestructurarlo», aseguró Cavallo, quien consideró que los problemas del mercado regional se iniciaron con la devaluación del real, en 1999.
Durante junio, Cavallo redujo en 8 puntos porcentuales los reintegros a las exportaciones -que iban de 0 a 8 por ciento y hasta 12 por ciento-, cuando lanzó el factor de convergencia como parte del plan de convertibilidad ampliado.
El ministro reiteró que «el objetivo» es que la economía crezca 6 por ciento el año próximo.
«Tengo metas ambiciosas», dijo Cavallo quien, sin embargo, reconoció que existe «mucho escepticismo, con buenos argumentos», sobre la marcha de la economía. Aseguró, además, que su intención siempre será «dar una visión optimista» porque «de pesimistas está lleno» y que su función es «defender siempre la posibilidad de un crecimiento importante» en relación con la ratificación de que la Argentina podría crecer 6% el año próximo. Sobre esta predicción fue más que exultante. Cavallo dijo que «es muy fácil llegar a crecer 6% en 2002», ya que «siempre después de una larga recesión como la que vive la Argentina viene un efecto rebote o resorte».
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