25 de septiembre 2008 - 00:00

Wall Street a funcionarios: crecimiento 2009 será de 2%

Entre cuatro paredes, y casi en secreto, se libró otra de las batallas por el superávit fiscal. La protagonizaron un puñado de operadores de fondos de inversión de Wall Street en la sede del Consulado argentino en Nueva York, con Julio De Vido y el gobernador Jorge Capitanich. Los operadores les comunicaron a estos representantes oficiosos del gobierno que según el cálculo que tienen, el superávit fiscal del año que viene no superará 2% del PBI. De Vido y Capitanich intentaron convencerlos de que superará 3% y podrá llegar a 4%, como ha calculado el Presupuesto enviado al Congreso. No hubo réplica; los operadores tomaron nota y se fueron con un mensaje neutro: al gobierno le convendría tener una mejor comunicación con ellos y con la opinión pública.

La reunión la organizó en la tarde del martes el embajador argentino ante los Estados Unidos, Héctor Timerman, por pedido de De Vido, como actividad paralela a la agenda oficial junto a Cristina de Kirchner. El propósito, atractivo para los operadores, que aceptaron la cita a cambio de que no trascendiese su identidad y que no hubiera relatos -como éste- a la prensa, era escuchar una exposición de De Vido sobre la situación del país. Los consejeros y operadores de inversión valoran mucho el testimonio que puedan darles los funcionarios de un país, que complementan el análisis sobre el cual toman las decisiones.

Más que un informe, lo que De Vido hizo apenas arrancó el encuentro fue un cuestionamiento que podían responder fácilmente los invitados: ¿por qué el anuncio del pago al Club de París y de la reapertura del canje no han hecho bajar el riesgo-país de la Argentina?

Tan dramática pregunta del ministro la respondió un operador con una sola frase: porque la Argentina no es un país confiable, y cuando anuncia algo el público siempre se queda esperando que le expliquen qué encierra cada anuncio. Por eso, le explicaron los visitantes, cada número que se da lo tiene que revisar sin mucho crédito. Por ejemplo, agregó otro, cuando ustedes hablan en el Presupuesto de crecimiento de 4%, nosotros no vemos más de dos.

«Eso es un error», se encrespó Capitanich, que aunque gobernador se sigue creyendo presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado (tuvo el cargo durante cinco años). «Ustedes no saben calcular economía real. Ustedes no entienden que el gasto público en la Argentina está relacionado con la inversión en infraestructura y en seguridad social. Esos dos rubros son los que mejoran la competitividad de un país y eso ayuda al crecimiento».

  • Confesión

    Los operadores atropellaban la escrituratomando nota, pero miraban al orador con gesto de no creerle. «Cuando analizan crecimiento tienen que tener en cuenta esos componentes», y deslizó el «speech» hacia la confesión personal. «Miren, durante cinco años estuve en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado de mi país, y eran sólo números.

    Pero ahora que soy gobernador de una provincia empiezo a entender mejor qué es la inversión en infraestructura y cómo mejora eso el empleo, la competencia y hace crecer también la economía».

    De Vido quiso agregar su testimonio. «Lo mismo cuando dicen que hay crisis energética en la Argentina. En la Argentina no hay crisis de energía, en la Argentina nunca se cortó la luz». Nadie le podía repreguntar, pero el silencio le pareció al ministro un asentimiento. «Lo mismo que cuando ustedes hablan de la inflación».

    Lo pararon con un argumento ilevantable, los dibujos del INDEC, y con un fantasma que ya tiene nombre: «default encubierto». «Los estudios privados hablan de 25% o 30% para este año...»

    Capitanich lo apartó a De Vido con gesto de « dejámelos a mí». «Ningún estudio privado tiene métodos y recursos para elaborar un índice serio de inflación». Pero el de ustedes tampoco se conoce, le respondieron. «Puede ser, pero nunca daría esos números que dicen ustedes». Lo que pasa, fue la réplica, es que la Argentina nunca explica lo que hace, no da información, y la que da es dudosa. Los funcionarios admitieron que eso es cierto y ofrecieron nuevas reuniones para explicar cómo elabora sus índices el INDEC. Dónde, cuándo y cómo, nadie dijo nada. Se levantaron, y con aire de «qué paliza les dimos», cada uno se fue del Consulado con paso triunfal.
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