El discurso que dio el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, el último viernes en Jackson Hole hizo que el mercado diera marcha atrás sobre sus últimos pasos. Es decir, volvió a poner sobre la mesa una suba de tasas -sería la primera desde 2023- como el escenario más probable para la próxima reunión pactada entre el 15 y 16 de septiembre.
La batería de datos sobre la salud del mercado de trabajo norteamericano que se conocerán esta semana, y que finalizará el viernes con la publicación del "job report", podría consolidar esa posibilidad. Sin embargo, si esos datos son negativos, podría generar mayor volatilidad en los mercados, producto de la incertidumbre sobre el rumbo que tomará la Fed.
En un discurso que duró poco menos de media hora, Warsh abarcó temas como la inteligencia artificial, la productividad, la situación económica de EEUU y su negativa a dar "orientación prospectiva". Sin embargo, en esa comparecencia — que superó las 3.500 palabras — hubo una que fue pronunciada 25 veces y que captó la atención del mercado: inflación.
Su disconformidad respecto a la inflación subyacente que mide el Índice PCE — que se ubicó en 3,3% interanual — y su intención declarada de cumplir con el mandato de la Fed de llevar los precios a un ritmo de 2% interanual llevó a que el mercado internalice una mayor probabilidad de alza en las tasas.
Según el FedWatch que mide CME Group, existen un 66% de probabilidades de que en la reunión que se realizará entre el 15 y el 16 de septiembre, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la autoridad monetaria decida subir los tipos unos 25 puntos básicos.
Una semana de datos
"La atención de los inversionistas ya comienza a desplazarse hacia una semana mucho más decisiva donde las cifras de empleo serán clave", destacó el analista de Pepperstone, Felipe Barragán.
La batería de datos comenzará este martes con la publicación de la encuesta JOLTS, un informe mensual publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (BLS, por sus siglas en inglés) que mide la demanda de mano de obra y la rotación de personal en los Estados Unidos.
También se publicará el índice PMI manufacturero de S&P 500 y su contraparte de ISM. En este último informe, también se incluirá el Índice de empleo, precios y pedidos. El miércoles se conocerá el cambio de empleo no agrícola que mide la consultora ADP: se espera un incremento de 47.000 contra los 44.000 registrados en julio.
Empleo, industria y comercio exterior: los datos claves que se conocerán de la economía de EEUU esta semana.
Nikolas Zane
Seguirá el jueves, con los datos de la consultora Challenger sobre despidos en el sector privado, los índices de PMI de servicios de S&P 500 e ISM, como así también los datos semanales de renovación de subsidio por desempleo, la proyección de PBI de la Fed de Atlanta y la balanza comercial de agosto.
"Los datos económicos clave de esta semana, entre los que se incluyen el índice ISM manufacturero, la balanza comercial y el informe de empleo, deberían confirmar que la expansión continúa, con fortaleza en el sector manufacturero y en la inversión de capital, impulsada por el gasto en semiconductores y computadoras relacionados con la inteligencia artificial", afirmó Wealth Managment en su último informe.
"Job report": el plato fuerte
El informe de nóminas no agrícolas (NFP) de la BLS, popularmente conocido como "Job report", es el dato definitivo para conocer la salud del mercado de trabajo norteamericano.
"Los informes sobre el empleo han sido débiles últimamente, y si el informe del viernes también lo es, esto podría aliviar la preocupación por una subida de tipos de interés y traducirse en un impulso alcista para las acciones", planteó Nathan Peterson, director de análisis de derivados de Centro Schwab para la Investigación Financiera (SCFR).
Por su parte, Barragán señaló que el dato de empleo "será probablemente el principal catalizador entre las dos narrativas que compiten actualmente en el mercado: un shock inflacionario que requiere tasas de política monetaria más altas y una economía que comienza a perder suficiente impulso como para hacer innecesarios nuevos incrementos".
Se espera que el informe de empleo del viernes muestre un crecimiento de aproximadamente 45.000 puestos, según el consenso de los analistas de Wall Street. Eso contrastaría con la inesperada caída de 23.000 puestos en julio, lo que obligó a calibrar en su momento la posibilidad de que la Fed suba la tasa en septiembre.
Sobre este punto, desde SCFR destacaron que la cifra de julio volverá a estar bajo los reflectores este viernes, ya que los inversionistas estarán atentos a posibles revisiones en el dato. El mes pasado, por ejemplo, se revisó a la baja el crecimiento del empleo de mayo y junio, con una reducción en más de 100.000 puestos, lo que hizo que el mercado laboral pareciera mucho más débil de lo que se había previsto inicialmente.
El impacto en Argentina
Si efectivamente se concreta, un incremento en las tasas de interés de la Fed puede afectar a Argentina por una variedad de razones. La primera es que incrementa los costos de endeudamiento de Argentina en los mercados internacionales de deuda, un tema particularmente sensible luego del rebote del riesgo país en las últimas semanas.
El segundo es que con tasas más altas en EEUU, invertir en bonos del Tesoro de EEUU se vuelve más rentable y menos riesgoso que en los mercados emergentes como el argentino.
Eso no solo presiona a la baja el precio de los bonos argentinos, sino que también aprecia el dólar en el mercado internacional, volviendo a la deuda argentina -mucha de ella nominada en dólares- más difícil de pagar.