Periodista: Con el poder de Powell de su lado, Wall Street desata otro festejo alcista. Dado un banco central paciente a los inversores los gana la impaciencia. La Fed confirma el modo ver y esperar y los mercados no pueden esperar para comprar. ¿No nos pasamos de un extremo al otro?
Gordon Gekko: La Fed está en modo ver y esperar y, de paso, alentar. ¿Molestaba la reducción de la hoja de balance? ¿Asustó Powell cuando dijo que seguiría en piloto automático? Pues bien, también se despejó la cuestión...
P.: Esto es más que el famoso put de la Fed, ¿no le parece?
G.G.: Es el call de Powell.
P.: Se diluyó la referencia a próximas subas de tasas, ¿terminó el proceso de retoques graduales? ¿Borramos el aumento de marzo? ¿Sólo el de marzo? ¿O es borrón y cuenta nueva?
G.G.: Marzo no va más. Es lo único que podemos tomar como “seguro”. Tendría que repuntar la economía global con muchísimo vigor para que la alternativa vuelva a ser considerada. Y aun si ocurriera, no queda mucho tiempo como para acreditar un viraje así.
P.: Pero la Fed se resiste a anunciar el final del proceso de suba.
G.G.: Powell & Cía decretaron una pausa, sí. Sin embargo, se reservan el derecho de admisión. A los mercados no parece afectarlos demasiado.
P.: La Bolsa trepa porque la Fed suavizó su postura, pero el banco central lo hizo porque detecta una situación económica más delicada. ¿Cómo sabe Wall Street que el ventarrón no le causará dolores de cabeza?
G.G.: El temor principal de los mercados no era la economía sino la agresividad de Powell.
P.: Y no sólo de los mercados, también del presidente Trump, dicho sea de paso.
G.G.: Voilà, ese nubarrón denso se corrió por completo.
P.: ¿Cree que Powell arrugó bajo presión?
G.G.: Creo que Powell y su gente, no se olvide que las decisiones de la Fed se siguen tomando por unanimidad, la manejaron bien. Se cubrieron en diciembre con la última suba de tasas, y allí sacaron la chapa de independencia. Y ahora dejan el agua correr (con el agrado de todos).
P.: En octubre Powell decía que la política monetaria era muy acomodaticia, estaba lejos de ser neutral y podía llegar a ser restrictiva. Y ahora, con la tasa de fed funds apenas un cuarto de punto más alta, la Fed da las hurras, dice que no hace falta tocar nada y que se sienta a esperar. ¿Cómo justificar un giro semejante?
G.G.: Como lo hace Powell. No soy yo, son las condiciones financieras que cambiaron para peor “considerablemente”, y los vientos cruzados que soplan más fuerte y sugieren “riesgos de un panorama menos favorable” en el exterior. Nótese que Powell mantiene -y mantuvo siempre- la visión de una economía sólida en los EE.UU. No le hizo el juego a los resquemores de una recesión.
P.: Todo muy favorable para Wall Street, ¿no?
G.G.: En efecto...
P.: ¿Y le parece creíble?
G.G.: Si los mercados lo creen, más creíble todavía.
P.: Es más conveniente que creíble.
G.G.: No son atributos excluyentes.
P.: ¿Cómo continúa la película? Los índices principales ya abandonaron el territorio de una corrección, la línea Avance/Declive ratifica la calidad de la arremetida, el S&P 500 pisa máximos de las últimas ocho semanas. Todo apunta a que el rally se afianzará.
G.G.: Y gozamos de la bendición de Powell...
P.: Además, tenemos las espaldas bien cuidadas. ¿Entonces? ¿El cielo es el límite? ¿Destino final: nuevos récords absolutos?
G.G.: No tan rápido. Los mercados suben pero no hay euforia. Todavía están lejos de los valores más altos que vimos en noviembre o en diciembre, y por supuesto, mucho más distantes de los máximos de octubre. El escepticismo no se evaporó. Y avances basados únicamente en las palabras de la Fed no lo van a sacar del horizonte pronto. Hará falta que la data económica revierta el bache, y ello puede llevar mucho tiempo debido al shutdown y a la incertidumbre que persiste.
Dejá tu comentario