Periodista: La Bolsa parecía acorralada.
Periodista: La Bolsa parecía acorralada.
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Gordon Gekko: No parecía, lo estaba de verdad.
P.: De repente, la Fed que dobla la apuesta, el senador Manchin que destruye la agenda pendiente de su propio presidente en el Congreso, y el covid que obliga al encierro precipitado de Holanda hasta mitad de enero y tiene a toda Europa a mal traer. Irlanda, con toque de queda. Cataluña…
G. G.: No es sólo Europa. En Asia, Tailandia resucitó la cuarentena. Pregunta importante: ¿qué pasará en China con su política de covid cero, ahora que ómicron acecha, y es tres o cuatro veces más infecciosa que las cepas que desplaza?
P.: Parecería que es menos letal. ¿No compensa?
G.G.: ¿Eso le importará a Beijing? ¿Regirá un trade off? ¿O los chinos cerrarán todo ante el aumento de casos? Ya vimos el problema que provocó el bloqueo de Ningbó, el segundo puerto chino, meses atrás, ante un único caso de enfermedad. Si se repite, la recuperación económica está en el horno.
P.: Se nos volvería a paralizar todo. La logística, los suministros.
G.G.: De momento, no hay novedades. En Australia, por caso, el criterio sanitario se relajó. Los casos crecen pero la población ya está vacunada, y la mortalidad no se distingue de la de tiempos “normales”.
P.: Wall Street fue muy sensible al rebrote en Nueva York, temerosa de que hubiera que imponer medidas restrictivas, y de que los problemas se extiendan por todo el país como pasó en anteriores oleadas.
G.G.: Wall Street sintió el impacto. Saber qué hace tres semanas ómicron no aparecía en ningún registro, que dos semanas atrás recién se la detectó por primera vez, y que ahora esa nueva variante explica tres de cada cuatro casos en los EE.UU. es pavoroso. Con esa velocidad de vértigo, no estamos fuera de la zona de peligro. Más bien estaríamos entrando…
P.: Y, sin embargo, las Bolsas contraatacan. Hoy no esperaron que abriera EE.UU., como casi siempre que deciden ir cuesta arriba. Asia hizo punta. Estrenó el rebote vigoroso, después se sumó Europa y Wall Street prolonga con ganas la embestida. ¿No hay con qué darle al mercado bull?
G.G.: Podría corregir igual sin poner en duda la tendencia de fondo. Quizás saber que los casos están bajando en Sudáfrica transmita la impresión de que así como se viene la noche se puede pasar rápido. Pero es un engaño porque esto recién empieza en EE.UU. Moderna sí trajo una buena noticia, la evidencia de que una tercera dosis resiste la enfermedad grave.
P.: Operan, por lo menos, dos shocks en uno. El covid y la política monetaria. La nueva variante del virus puede ser más benigna; los bancos centrales, en cambio, descorcharon las cepas más tradicionales de su repertorio. Todo es taper o suba de tasas. Con excepción de China que bajó las tasas (y podría meternos en el congelador), tienen la inflación entre ceja y ceja.
G.G.: Y el gobernador Waller, el viernes, trajo un mensaje duro y seco.
P.: Dijo que todo el afán por apurar el taper a medidos de marzo obedece a la voluntad de resolver, el día 16, si cabe o no la decisión de subir las tasas de Fed funds sin esperar más tiempo. ¿No es esta noticia lo que pegó más fuerte?
G.G.: Hay para elegir. Ver fracasar la estrategia de Joe Biden para imponer su plan social en el Congreso, y por la tozudez de un senador de su partido, cayó muy pesado también.
P.: ¿Qué es lo más importante en todo este collage?
G.G.: Saber que la política económica cambió de partitura. Se da por satisfecha con los logros en materia de actividad económica, y ahora se ocupa de devolver la inflación al corral. La política monetaria y fiscal expansiva ya dio lo mejor de sí, y pasa a cuarteles de invierno. Sería dramático si los bonos hicieran un drama. Pero no es el caso. Con la curva de bonos sin sobresaltos todo es más llevadero. Y un rally de Santa Claus no es descabellado.
P.: La inflación no va a bajar sólo con los anuncios.
G.G.: No, pero es posible que el pico mensual de inflación lo hayamos tenido en octubre. La lectura interanual escala por inercia. Pasó de 6,2% a 6,8% en noviembre, y tal vez registre 7% o más en diciembre. La actividad se va a enfriar por la ola de covid, y mucho. Si se repite el patrón del tercer trimestre, la inflación podría moderarse rápido. Son esos resquicios los que alimentan los rebotes de la Bolsa aun cuando parezca atrapada sin salida.
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