5 de octubre 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

El mercado bajista abrió paso a un rally alcista de mercado bajista. ¿Cómo se entiende, Gordon Gekko? ¿Qué pasó de un momento a otro?

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Periodista: ¿En qué momento se arregló el mundo? ¿Cuándo fue que la Fed dejó de ser una amenaza que motivó pedidos de clemencia de Naciones Unidas y Kristalina Georgieva, y salió el Sol? Wall Street sube con un frenesí como si no se pudieran comprar acciones mañana.

Gordon Gekko: Así son los mercados bear. Rotundos en sus apreciaciones.

P.: ¿Por qué la Bolsa es una catástrofe el viernes, y el lunes es un festival?

G.G.: Con el diario del lunes, porque se exageró con la crónica de una muerte anunciada -“un gran banco internacional”- y porque la realidad concedió un alivio. Tanto el informe ISM como el del gasto de la construcción se enfriaron y relajaron la percepción de una suba de tasas interminable e implacable.

P.: ¿Hay señales, por fin, de que amaina la pujanza de precios y empleo?

G.G.: La información dura dice que no. Ya vimos como el deflactor del consumo confirmó el aumento de la inflación núcleo que anticiparon los precios al consumidor. Y al milímetro. Pero se puede argumentar que los renglones pertinentes del informe ISM, que trae la mirada más fresca porque cubre septiembre, dan cuenta sí de una descompresión general. Los precios siguen subiendo, pero más lento. El alivio vino del lado del empleo que caería (en la industria) por primera vez.

P.: La noción es que la Fed no dejará de apretar hasta no ver que se retrae la creación de trabajo.

G.G.: Es así. Hoy (por ayer) con el rally ya lanzado a todo galope, supimos de una reducción de un millón de búsquedas laborales el último mes, y son dos millones desde el pico. Es otra pieza del ajedrez que se mueve en el mismo sentido de la moderación.

P. El apretón monetario de la Fed, 300 puntos base en seis meses, no cayó en saco roto.

G.G.: No. Pero tampoco le cosió la expansión a la inflación subyacente, que es la piedra en el zapato.

P.: ¿Qué nos espera en la reunión de noviembre?

G.G.: Otros 75 puntos de suba. Lo que cambió, después de ver crujir la estantería en Gran Bretaña, y las primeras señales de bolsones de iliquidez, es la percepción sobre dónde se va a ubicar la tasa terminal…

P.: Otra vez los mercados le discuten a la Fed lo que la Fed va a hacer con su política monetaria. ¿No aprenden nunca?

G.G.: No. Tendremos fed funds en 4% en noviembre. ¿Y a fin de año? Probablemente en 4,5%. Si nada se rompe. ¿Y 5% en marzo? Los mercados estaban convencidos una semana atrás, y ahora, ya no. Y como usted dice, vuelven a ver a la Fed bajando las tasas en la segunda parte de 2023 contra lo que machacan las autoridades.

P.: ¿De allí parte la contraofensiva de la Bolsa?

G.G.: Sí, pero también creo que el fiasco del nuevo gobierno de Liz Truss en Gran Bretaña es un mojón importante. La inflación debe ser la prioridad, pero si se produce un accidente crediticio, la estabilidad financiera no se puede descuidar. Y hay que prestarle atención. E inclusive, atenderla primero.

P.: Son dos pájaros volando en direcciones opuestas, y la banca central tiene un solo rifle.

G.G.: La comunicación es un arma, también. Y con credibilidad, y razones fundadas, los mercados admiten que el banco central haga dos disparos, secuenciales y en direcciones opuestas. Se le pasó raspando a una catástrofe con la gaffe de Truss y el impacto nefasto sobre los rendimientos de los gilts, la deuda pública, y el valor de la libra. Los fondos de pensiones estaban a merced de los margin calls, y las tasas se podían disparar a niveles de 7% u 8%. Eso y una crisis hipotecaria son la misma cosa. En Gran Bretaña, las hipotecas son mayormente a tasa variable. Otra que la crisis subprime.

P.: El drama se cortó de cuajo. El Banco de Inglaterra vuelve a ser el comprador de deuda de última instancia pero también tiene que subir tasas para paliar la inflación. ¿No es un dilema?

G.G.: En los hechos, no. Saber que el banco central compraría deuda canceló la corrida antes de comenzar. Y está comprando a cuentagotas. La política monetaria sigue su curso. Para la Bolsa es un dato crucial. Con credibilidad, un accidente crediticio no impide despachar una ambulancia con liquidez si hace falta. Y así es otro precio.

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