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11 de enero 2023 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Qué hay detrás de la mejor cara de la Bolsa, Gekko?

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Periodista: ¿Resucitaron los “animal spirits” –los bríos- en la Bolsa?

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Gordon Gekko: Se entonaron bastante, pero no es una euforia. Rebotaron los mercados y los pronósticos económicos en tiempo real.P.: El FMI rebajó sus proyecciones de crecimiento para 2023. Y el Banco Mundial le copió los pasos. ¿No son los números que los mercados miran?G.G.: No, no lo son. Esos guarismos ya están masticados y digeridos.

P.: ¿Por qué había tanto escepticismo antes de Navidad, y reculó después del Año Nuevo? El mensaje de los organismos multilaterales es que la saga continúa. Y que 2023 será peor que 2022.

G.G.: Que quede claro: la reacción positiva está basada en la data de diciembre. 2022 cierra mejor que lo esperado. Y el futuro no está predestinado a ser peor, salvo que haya gato encerrado.

P.: Daños graves ocultos, quiere decir.

G.G.: Correcto. Los shocks de 2022, desde la aceleración abrupta de la política monetaria, la invasión a Ucrania y la imposición de represalias y la tozudez de la política de covid cero en China, serán difíciles de repetir.

P.: Ninguno de esos problemas se resolvió todavía.

G.G.: Pero una cosa es recibir el efecto impacto y por sorpresa, y otra lidiar con los efectos de segundo orden, sobre aviso y con tiempo. Si la economía y los mercados aguantan, si hay resiliencia, que es lo que reveló 2022 en su prolongado examen de estrés, se puede ser más optimista.

P.: ¿Qué mudó el humor tan de repente?

G.G.: El informe de empleo le cambió la cara a la visión de la coyuntura. El aterrizaje suave no se puede tachar. Era un camino improbable pero posible. Y la foto de diciembre nos dice, con una claridad que nos retaceaba un mes antes, que es la senda que estamos transitando.P.: ¿Es una nueva teoría, basada en un único dato?G.G.: Es más complejo. EE.UU. creó empleo todo 2022. De hecho, nunca tanto, salvo en 2021. Lo hace a un ritmo decreciente pero generoso. La tasa de desocupación, desde marzo fluctúa entre 3,5% y 3,7%. El empleo aterriza suave. Otras caras de la misma moneda -el producto, el ingreso nacional, la demanda interna– fruncieron el ceño. Discrepan. Tuvimos una recesión “técnica” en el primer semestre, por ejemplo, pero ninguno arrastró a la economía consigo.

P.: La navegación no concluyó. Los obstáculos están ahí.

G.G.: Sí, pero las lecturas críticas mejoran. Se descuenta un cuarto trimestre más activo en EE.UU. Quizás hasta Europa consiga esquivar a la recesión, más allá de su dependencia extrema del gas ruso. Y la voluntad de China giró. Con todos sus problemas de salud a cuestas, retoma una agenda de negocios. Una recesión global suave no puede descartarse. Pero el escenario de un choque de planetas se aleja.

P.: La lucha contra la inflación puede complicar la situación. En especial si la inflación no responde al tratamiento sistemático de adelgazamiento que persigue la banca central.

G.G.: Tal cual. Pero está respondiendo de manera favorable. En EE.UU., en la eurozona, en Gran Bretaña. La herencia que deja 2022 es mucho mejor que la que recibió. Y es otro argumento para no ser tan sombrío.

P.: La reinserción de China sumará más demanda agregada que producción. ¿No es un factor que puede empujar los precios hacia arriba y que no estuvo presente el año pasado?

G.G.: Eso es cierto. Va a ejercer presión en los bienes transables; sobre todo, en los mercados de energía y commodities. Son mercados donde los precios están cayendo. La batalla decisiva de la inflación hoy se libra en los servicios, en los no transables. La banca central va a tener que mantener una política monetaria más dura más tiempo. Ya era la decisión antes del cambio de opinión de Xi Jinping. Con más razón, ahora.

P.: La Fed de Powell tiene una obsesión con el riesgo de una espiral de precios y salarios. Aunque los salarios reales están cayendo. ¿Cree que se relajará con la tasa de desempleo en 3,5%? ¿No querrá ver un aumento fuerte antes de concluir que la inflación está dominada? ¿No es ese el peligro?

G.G.: La espiral existe. Hay una carrera nominal entre precios y salarios, que los salarios están perdiendo, en un contexto ávido de mano de obra. ¿Cómo bajar esa inercia nominal si no se enfría el mercado laboral? La Fed cree que sucederá con una tasa de desempleo que será un punto más alta que la actual. Pero no lo sabemos. En noviembre veíamos una película y en diciembre, otra, más moderada. Esto será prueba y error. Lo bueno es que antes probaba con cañonazos de 75 puntos base, y ya bajamos a 50 y pronto será con saltos de 25 y luego sin cañonazos.

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