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6 de julio 2022 - 00:00

Wall Street y Londres, con nada de entusiasmo por llegada de Batakis

En el exterior no esperaban que el reemplazo de Guzmán estuviera ligado al kirchnerismo. Por ende, las primeras lecturas no son alentadoras sobre las perspectivas de corto y mediano plazo.

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Silvina Batakis no era, a priori, un nombre que figurara en ninguna short list del establishment y menos del mundillo financiero global, para reemplazar a Martín Guzmán. Todo lo contrario. De modo que su designación, amén de la sorpresa, no despertó ningún entusiasmo. Así lo reflejan los primeros reportes de la banca de inversión y consultoras de Wall Street y Londres. No debería extrañar.

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Sin duda en las lecturas foráneas pesa sobre la figura de Batakis la cucarda de ser un cuadro técnico y político íntimamente ligado al ala kirchnerista del FdT. Por ende es difícil tamizar, dejando de lado sensaciones, prejuicios y creencias, qué ven objetivamente los analistas internacionales sobre el reemplazo del pupilo de Stiglitz. Lo cierto es que, más allá de los distintos calificativos que usaron para definir el advenimiento de Batakis, el consenso del mercado anticipa inquietantes augurios, sobre la base de que consideran que el presidente Fernández cedió el manejo de la economía al kirchnerismo.

En primer lugar, fronteras afuera interpretan la salida de Guzmán como una capitulación del exministro ante la embestida de la vicepresidenta, que pone al Presidente en una posición precaria, dejando al descubierto las restricciones dentro de las cuales tiene que ejercer su liderazgo. Resaltan que Guzmán fue claro sobre los motivos de su renuncia, destacando implícitamente el panorama sombrío bajo la mano invisible de CFK, quien no ve con buenos ojos algún tipo de ortodoxia.

En tal sentido, explican que para CFK, el control de las cuentas fiscales y el freno de la emisión de dinero (medidas acordadas con el FMI) propician prácticamente una derrota del oficialismo en las elecciones de octubre de 2023. Por ello, consideran que Alberto cedió a las presiones de CFK al nombrar a Batakis, “una conocida economista y funcionaria de bajo perfil”, de quien señalan principalmente que responde a la Vicepresidenta.

Para Andrés Abadia, economista jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, “a primera vista, el nombramiento de Batakis permitirá a Fernández reducir, al menos por un tiempo, los ataques de CFK a su gestión. Pero socava aún más su autonomía política, cada vez más solo en la lucha permanente que mantiene con su mentor político. Probablemente veremos más cambios en el gabinete en los próximos días, lo que consolidará a CFK al frente, implícitamente”.

Solo el nombre de algún economista con ascendencia en el establishment y vínculos con Wall Street, podría aplacar los ánimos foráneos. Aunque incluso, horas antes de conocerse oficialmente la designación de Batakis, Alberto Ramos, economista jefe de Goldman Sachs, escribió que “la salida del ministro Guzmán podría verse como otro golpe político al Presidente Fernández (quien enfrenta los índices de aprobación más bajos desde las elecciones de 2019) y puede comprometer la relación con el FMI. Una presidencia políticamente más débil e impopular aumentaría el riesgo de que la política macroeconómica se vuelva más heterodoxa e intervencionista”. Y agregó que “era probable que los mercados locales, en particular el de divisas, permanezcan bajo presión a menos que el reemplazo sea un ministro con credenciales sólidas y una influencia significativa y capital político propio para mejorar la política macro”.

Por ende, Ramos aventuró que “dada la inestable política actual y el entorno político, la probabilidad de que Argentina cambie hacia una combinación de macro-políticas más disciplinada y convencional es baja; y dado el bajo capital político de la administración actual, existe el riesgo de que la calidad de la combinación de políticas se debilite aún más”. El consenso es que lo visto este fin de semana agrega sal a la herida y amenaza aún más con desestabilizar una economía ya sacudida por una inflación vertiginosa, el alza de los precios de la energía y los temores persistentes de un nuevo incumplimiento de la deuda.

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