Washington (AFP) - «No me pidieron que me fuera y no me pidieron que me quedara. Todavía no tomé una decisión», dijo James Wolfensohn, de 70 años, sobre su permanencia al frente del Banco Mundial, cargo que ocupa desde hace una década.
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Su mandato expira en junio de 2005, pero hizo saber que en diciembre decidirá si seguirá o no el consejo familiar de emprender la retirada.
Muy aplaudido el domingo por los 184 representantes de los países miembros del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional durante la reunión anual de ambas instituciones financieras, Wolfensohn pronunció algo muy parecido a un discurso de despedida. «El peligro que nos acecha, que está entre nuestras preocupaciones inmediatas, es la amenaza terrorista, y perdemos de vista el largo plazo y las causas igualmente urgentes de nuestra inseguridad mundial: pobreza, frustración y falta de esperanza», afirmó.
Para los países pobres, la seguridad «no es un asunto de barreras de hormigón y de fuerzas armadas. Para ellos, se trata de tener la oportunidad de escapar de la pobreza», dijo.
Destapado, Wolfensohn se animó a reprender con acidez a las delegaciones de países desarrollados. «Habitualmente, llegamos a la conclusión de que no hemos logrado nuestros objetivos. Distribuimos culpas y elogios y partimos hasta dentro de cinco años», se lamentó.
Su continuación al frente del BM por un nuevo mandato depende en buena medida del resultado de la elección presidencial estadounidense del 2 de noviembre. «Mi relación con la actual administración (estadounidense) no siempre fue la mejor», reconoció recientemente. Propuesto en 1995 por el ex presidente demócrata Bill Clinton, Wolfensohn tuvo en los últimos años algunas diferencias fundamentalmente con el ex secretario del Tesoro, Paul O'Neill.
En caso de una reelección de George W. Bush, la Casa Blanca propondría a otro candidato, según diversas fuentes.
Y si gana el demócrata John Kerry, se supone que optará por un dirigente más joven. Wolfensohn, abogado y ex banquero de negocios australiano nacionalizado estadounidense, cumplirá 71 años en diciembre. Será sucedido por un norteamericano, en el acuerdo tácito con la Unión Europea, que incluye la condición de que el jefe del FMI sea europeo.