En un nuevo aniversario del mortal ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, los estadounidenses rindieron ayer un nuevo homenaje a las 2.977 víctimas de los atentados de Al Qaeda, conscientes de que la amenaza terrorista sigue presente, ahora de la mano de los yihadistas del Estado Islámico (EI). En la tradicional ceremonia en los jardines de la Casa Blanca, acompañado por todo su equipo, el vicepresidente Joe Biden y su esposa Michelle, el presidente Barack Obama guardó un minuto de silencio y afirmó que trece años después de que mentes pequeñas y odiosas conspiraron para rompernos, Estados Unidos permanece en pie y orgulloso. En Nueva York, familiares y ciudadanos se congregaron en el memorial del 11-S en una emotiva ceremonia donde prevaleció el lema no olvidar jamás.
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