En 1220, Alfonso IX de León renunció a sus derechos de cobro al sellado de los contratos y documentos sobre las operaciones de compra/venta de bienes y mercados, para favorecer la repoblación de los territorios conquistados a los árabes ("El Baboso" fundó la Universidad de Salamanca y la primera monarquía parlamentaria europea). Alfonso debía repoblar territorios, nosotros un mercado. Frente a la ignorancia de más de 800 años de historia -y un cúmulo de evidencia práctica y académica- y tozudez y de nuestros gobernantes y reguladores, para no reducir y eliminar los costos impositivos a cotizantes, intermediarios e inversores -basta ver el proyecto de reforma a la ley marco, que duerme en el oprobio- no podemos sino augurar el fracaso de sus planes de impulso al mercado de capitales. Pensar que abrirles la puerta a los principales inversores institucionales e intermediarios del extranjero, sin desregular y reducir el costo local (el impuesto a la renta corporativa es de 35% en Argentina, el promedio latinoamericano de 27,98% y el global de 24,29%), es suficiente panacea para evitar este fracaso, resulta por lo menos un acto de deshonestidad intelectual. La seguridad de los distintos actores del mercado depende de una legislación que ampare realmente el derecho de propiedad y una Justicia independiente que tenga la última palabra. No de un regulador, cuya función no debe ir más allá de la de actuar como policía del sistema y la de eliminar las trabas que pudieran impedir a las propias fuerzas del mercado local -en especial a los pequeños jugadores- desarrollar su máximo potencial. Pensar que es el mercado el que debe "alinearse" al regulador y no viceversa -como se adujo días atrás- es una actitud fascista y mesiánica, en línea con lo que veíamos durante el Gobierno anterior -el día que alguien nos pruebe que "per se", un burócrata es más sabio, mejor persona o un iluminado por el dedo de Dios, que un ciudadano ordinario, cambiamos de opinión-. El Merval arrancó junio trepando 0,76% para marcar un nuevo máximo histórico en 22.518,66 puntos (el 27avo récord en un año en que el 26% de las ruedas fueron máximos). Principales responsables de la suba fueron Pampa Energía (+2.71%, con $40 millones), el Grupo Galicia (+2.02% con $43.6 millones) e YPF (+1.7% con $28.7 millones) siendo el Banco Francés (+2.92% con $58 millones) el papel más operado (ByMA, -5.5% opero $ 20.7 millones). Porcentualmente las estrellas fueron PSUR (+8.67%), Central Costanera (+6.32%) y TGN (+4.2%). Un volumen de $523,6 millones, 8% menor al del miércoles pero 34% arriba del promedio diario del año y 41 papeles al alza, 7 sin cambio y 40 en baja.
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