Wall Street se podría haber trasladado ayer a Bruselas, porque la cumbre europea dominó la atención de los inversores. Los principales índices neoyorquinos cerraron con pérdidas, aunque menores a las que llegaron a registrar al comienzo de la jornada, cuando cayeron hasta un 1%. Al final el Dow Jones perdió un 0,05%; el S&P un 0,25% y el Nasdaq un 0,16%. En Estados Unidos siguen preocupados por el futuro de Grecia, que aún no cerró ningún acuerdo con sus acreedores privados, y también por Portugal, que en los últimos días fue el blanco de la incertidumbre ante la suba de su prima de riesgo por el miedo al contagio de Grecia. Pero también hay preocupaciones de carácter interno, ya que Bill Gross, gestor del fondo PIMCO, declaró que «las tasas de interés cero pueden asesinar el crecimiento económico». También en el seno de la propia Reserva Federal, que garantiza el dinero barato hasta al menos fines de 2014, existen miedos. El presidente de la Fed de Filadelfia, Charles Plosser, reconoció en una entrevista a CNBC que quizá la Fed tenga que subir las tasas este mismo año. Plosser, que «hubiera preferido más optimismo en la última reunión», insiste en que las previsiones de tasas de la Fed «no son compromisos» y dependen de cómo se comporte la economía.
Ayer se conoció el dato de los ingresos personales diciembre, que subieron un 0,5% frente a un estimado del 0,4%. Por su parte los gastos personales no crecieron en diciembre (se estimaba un aumento del 0,1%). El informe de ingresos y gastos personales de diciembre publicado por el Bureau of Economic Analysis señala que la economía sigue mejorando mes a mes. El deflactor del gasto de consumo privado, una de las medidas de inflación más seguidas por la Fed, alcanza una lectura del 0,1% mensual y del 2,4% anual, frente al 0% y el 2,6% del mes anterior, respectivamente. Asimismo, el deflactor del gasto de consumo subyacente llegó al 0,2% mensual y el 1,8% anual, frente al 0,1% y el 1,7% del mes precedente. Se trata de datos que, en general, son mejores de lo esperado. Los ingresos baten las expectativas y los gastos están en línea. Un deflactor del consumo privado por encima pero cerca del 2% no será un problema para la Fed. Si cayese por debajo de este nivel, la Fed tendría incentivo a incrementar los estímulos monetarios.
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