"Se trata de una región más y más influyente en el comercio mundial, es un activo actor en las negociaciones y creo que, simplemente, es una consecuencia natural de esa creciente participación en el comercio y en las negociaciones", dijo Azevedo en sus primeras declaraciones a la prensa internacional tras el anuncio de su elección como nuevo responsable de la OMC.
"No se trata de lo que el sistema ha dado a América Latina, sino de lo que América Latina ha dado al sistema", recalcó el todavía embajador de Brasil ante la OMC en Ginebra.
Sobre los retos que deberá afrontar a partir del 1 de septiembre próximo, cuando asumirá el cargo, consideró el más urgente "no obtener lo que queremos (de la OMC), sino salvar lo que tenemos".
"La única manera de mirar adelante será sentándonos alrededor de una mesa, juntos, con el objetivo de buscar soluciones y movernos hacia delante", precisó en referencia a la necesidad de sacar del estancamiento las negociaciones comerciales conocidas bajo el nombre de Ronda de Desarrollo de Doha.
Estas conversaciones están completamente paralizadas desde 2008, porque no se consiguió encontrar la manera de hacer converger los intereses de los distintos grupos de países en las áreas claves del proceso: liberalización del sector agrícola, industrial y de servicios.
Aunque de aquí a septiembre le tocará trabajar tras bastidores, el diplomático adelantó que espera que de aquí a entonces "tengamos una organización unida, porque no creo en la división norte-sur".
Son justamente los países del sur, en desarrollo, los que hicieron posible la victoria de Azevedo frente al mexicano Herminio Blanco, apoyado de manera contundente por los países del norte, industrializados.
El martes pasado, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo que "ésta no fue una victoria de Brasil, ni de un grupo de países, sino de la Organización Mundial de Comercio", y llamó al ente internacional a dar un "vigoroso y equilibrado impulso al comercio mundial, fundamental para que la economía global entre en un nuevo período de crecimiento y justicia social".
Brasil ha favorecido dentro del marco de la OMC una postura de acercamiento gradual para derribar las barreras comerciales y un gran rol del Estado en la regulación del comercio, contrario a la liberalización agresiva que impulsan las naciones desarrolladas.
| Agencia EFE |

