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A los 77, Ken Loach sigue con su cine inconformista
Kean Loach: “El cine y la televisión de hoy no reflejan el caos que se vive en Gran Bretaña y Europa, con un desempleo galopante y falta de esperanzas entre los jóvenes”.
en un viejo cine del Barrio Latino de París, Loach ("Tierrra y libertad") habló de su último film, un documental sobre los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno laborista electo tras ese conflicto creó el "Estado del bienestar". El realizador también se refirió a la situación actual del cine y de la televisión, que "no reflejan", dijo, el "caos" que se vive en Gran Bretaña y Europa, con un desempleo galopante y un auge de la extrema derecha. "La sociedad no funciona, es un caos", afirmó Loach.
Fiel a su visión del cine como arma de lucha política y social, Loach expresó la esperanza de que su "Espíritu del 45" pueda "ofrecer pistar para salir" de la situación actual, que se asemeja, opinó, a la de esos terribles años de antes de la guerra, cuando una gran parte de la población vivía sumida en el desempleo y atenazada por la pobreza. Con este film, dijo, "quiero recordar que garantías como un seguro médico para todos, vivienda decente y ayudas a los desempleados y a los ancianos son posibles, y que no son un acto de Dios".
Una de las cosas que duelen más al cineasta británico, según dice, es la falta de esperanza de los jóvenes, no sólo en Gran Bretaña sino también en muchos países, entre ellos España. En los tiempos que corren, "los jóvenes no creen que podrán tener un empleo, una casa, o proveer por una familia", lamenta el realizador, que en 2006 fue coronado en el Festival de cine de Cannes con una Palma de Oro por "El viento que acaricia el prado", sobre el conflicto de la independencia de Irlanda.
La mirada de Loach es también muy crítica respecto a la industria del cine y la televisión, donde los ejecutivos y productores están "obsesionados", dice, con las tasas de audiencia. La consigna dominante parece ser hacer "cine feliz para gente feliz". "Hay tanto aún por hacer", dice, adelantando que está trabajando ya en su próxima película con su guionista Paul Laverty, un abogado y cineasta escocés que ha colaborado con él en nueve films, entre ellos "La canción de Carla".
El cineasta confiesa, sin embargo, que a veces sí piensa en el retiro. "A ratos me siento como un viejo caballo de carrera, que no está seguro que podrá completarla", confía el cineasta con más películas premiadas en el Festival de cine de Cannes.
Ese récord lo impuso el año pasado, cuando conquistó el Premio del Jurado del Festival de Cannes con "La parte de los ángeles", comedia agridulce que habla de la dificultad para los jóvenes de hacerse un lugar al sol en una Europa devastada por el desempleo. Aunque esta vez no participará en el próximo Festival de Cannes, que se abre el 15 de mayo, su huella estará presente a través de la película mexicana "La jaula de oro", ópera prima del español Diego Queimada-Diez, que trabajó con Loach en 1995. Queimada-Diez fue asistente de cámara de "Tierra y libertad", la pelicula de Loach sobre la guerra civil española.


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