30 de abril 2015 - 00:45

A pocos metros, Scioli, a todo fratacho y Macri, a todo trigo

• PARA ENTENDER

A pocos metros, Scioli, a todo fratacho y Macri, a todo trigo
  Mauricio Macri ayer, "a todo trigo", y Daniel Scioli, a todo fratacho se dividieron la agenda política en Mar del Plata. El gobernador cerró la jornada en el predio del puerto en la inauguración de un congreso de la UOCRA: antes había honrado las cábalas de campaña con una foto junto a Marcelo Tinelli en el hotel Provincial (el animador recorre el país registrando imágenes con la larga barba de Forrest Gump para la presentación de su rutina anual). Horas antes, no muy lejos, Macri había estado en el almuerzo de un congreso de acopiadores ante quienes leyó sus proyectos para el campo si llega a ser presidente. Esta confrontación virtual obligó a ajustar agendas para que no se cruzasen, ya que Scioli estaba invitado por los acopiadores -uno de los sectores vip del negocio agropecuario- , y aportó lo más cercano en esta campaña a la lucha de clases, si es que la opción del gobernador por acompañar al burócrata Gerardo Martínez lo es también por los pobres de la tierra.

Scioli no se baja del avión. Va al litoral, de campaña, y sigue. Mañana debuta su equipo de La Ñata en la Copa Libertadores de Fútbol 5, representando a la Argentina junto con Boca Juniors. Será su debut en ligas internacionales. Vuelve el sábado a Buenos Aires para acompañarlo a Pepe Mujica en un acto en la Feria del Libro y vuelve a Paraguay para un segundo partido y una reunión con el mandatario Horacio Cartes. Un bingo proselitista, si se permite el término, porque junta sciolismo explícito con exhibición del candidato junto a mandatarios internacionales, un ingrediente clave en cualquier campaña presidencial.

Macri apuró la vuelta a Buenos Aires porque lo esperaban en una radio y en un canal de cable, oportunidades en las que siguió jugueteando con el enigma sobre quién lo acompañará como candidato a vicepresidente en las PASO contra Ernesto Sanz y Elisa Carrió. Tiene tiempo hasta el 20 de junio, que es cuando cierra la inscripción de candidaturas, pero diez días antes, cuando se anote con sus socios dentro de la alianza podrá revelar algo. En especial si el elegido es alguno de los precandidatos a otros cargos: María Eugenia Vidal, Carlos Reutemann, Anita Martínez o el propio Sanz.

Éstos y algunos más figuran en el casting mental al que se ha abocado Macri en estas horas y que devanará en soledad cuando viaje la semana que viene por cerca de diez días a Italia.

Quienes dicen estar cerca de él en estas elucubraciones han aportado algunas señas al identikit: mujer, peronista y joven. De esta lista forman parte Gabriela Michetti, quien jura que ya habló con Macri de esta posibilidad de la vice y que ha quedado descartada absolutamente. Pero no es peronista, y aunque lo fuera no debería integrar, en palabras del propio Macri, los elencos que han participado de los gobiernos de ese signo de los últimos 30 años. Eso margina a Reutemann, quien en ese tiempo lo ha sido todo, menos presidente. En esta tira hay que incluir a un postulante. Es Rogelio Frigerio, a quien lo han sumado al casting con el argumento de que tiene de desarrollismo -o sea distante de la ortodoxia económica- que es joven y que no tiene abolladuras en la chapería, nadie puede atacarlo por nada y eso que maneja un banco.

Imaginar un identikit de estos postulantes es configurar un monstruo, que es lo que muestran los retratos robot de la Policía, que se parecen a los sospechosos menos que el busto de Raúl Alfonsín del Salón Blanco al expresidente. Goya decía que los sueños de la razón producen monstruos, pero la política es oficio de monstruos, no de gente normal. negar todos los días que sea él el elegido y asegura que desde el 1 de mayo desplegará una campaña para confrontar con Macri para ganarle las PASO. Sigue en pie la observación de que en la Argentina hay más radicales que macristas y que en los papeles, Sanz corre con ventaja. Frente a eso se alza que no tiene visibilidad pública y que arriesga -si eso persiste- una derrota que puede lastimar al radicalismo. Este partido, afirman quienes sostienen la conveniencia de que sea el vice de Sanz, puede beneficiarse de ese ticket para asegurarse porciones de poder a futuro. Tantas dudas de Macri tienen una sola explicación: en prioridad no sabe quién va a ser su compañero de fórmula.

Desde el último mes anterior a las PASO porteñas no se han reunido los delegados del PRO y la UCR que negocian estas cosas (Fredi Storani, Walter Cevallos, Humberto Schiavoni, Emilio Monzó). La pausa la justifican en que las dos fuerzas están concentradas en los acuerdos provinciales que tienen una lógica distinta a la nacional. Pero también hubo un profesional stand by por la actuación de los radicales en esa primaria detrás de la candidatura de Martín Lousteau. Nadie lo admite en la superficie pero el resultado del candidato de Eco fue una faena mayor del radicalismo porteño, que lo puso a un punto de Michetti y por encima del peronismo. Esa candidatura la motorizaron dirigentes del distrito que en algún momento han jugado con el macrismo y que esta vez sirvieron a su familia de origen.

• En lo político actuaron en esa exitosa elección del ex ministro de Economía Lousteau, Enrique Nosiglia, como armador y recolector de recursos y el ex jefe de gabinete Christian Colombo, los dos al frente de una nutrida línea de coroneles que actuaron en las sombras. Admitir el protagonismo sería poner grietas en la entente nacional en la que conviven Macri, Sanz y Carrió y los obligaría a alguna explicación. En particular ante la pregunta sobre cuál es el grado de la convicción ganadora de estos radicales ante Macri.