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A River se le atragantó el grito
Los jugadores de Colón se abrazan después de haber obtenido un inesperado empate. River ganaba por 2 a 0 y con un hombre más, pero terminó empatando.
River salió a cambiar su imagen y, desde el minuto inicial, fue a buscar el partido, atacando preferentemente por derecha con la habilidad de Mauro Rosales.
Colón, por su parte, planteó las cosas de contraataque y se decidió a cambiar golpe por golpe, por lo que hubo situaciones en los dos arcos. Sobre el final del primer tiempo, todo cambió porque al paraguayo Aguilar se le fue la pierna contra Buonanotte y terminó expulsado.
Allí River empezó a sacar diferencias, porque Buonanotte tuvo más libertad y porque Mauro Rosales resultaba imparable para toda la defensa de Colón. Un centro de Rosales fue conectado por Cabral para poner el 1 a 0 y otro gran desborde del puntero le permitió a Ra-damel Falcao García, solo frente al arco, ampliar la ventaja.
Esa jugada fue fundamental, porque Rosales se lesionó y debió ser reemplazado por el juvenil Daniel Villalba, que debutó con 16 años, y River perdió potencia ofensiva.
El equipo de Núñez se conformó con la ventaja y tenía todo controlado, pero Capurro remató de 30 metros y encontró mal parado a Ojeda y puso un 2 a 1 que no parecía hacer peligrar el triunfo, pero que hizo volver los fantasmas al Monumental.
Los minutos fueron corriendo y el final parecía determinado, pero Prediger se animó a pegarle de 30 metros y la clavó en un ángulo. Un empate inesperado hasta para Colón, que terminó con el grito de guerra de la hinchada de River: «Ortega, Ortega», recordando al ídolo que los dirigentes no pudieron o no quisieron hacer volver.

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