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Abren negociación; promesa de inversiones y capital
Antoni Brufau, Axel Kicillof
A esta altura del conflicto, lo único seguro parecería ser la venta del 25% del paquete accionario que el Grupo Petersen tiene en la compañía. Esta operación podría definirse en las próximas semanas, a un precio que surgiría de una negociación directa entre la familia Eskenazi y funcionarios del Ministerio de Planificación de Julio De Vido.
Ayer, el titular de la petrolera, Antoni Brufau, señaló que «no hay que discursear ni imponer sino dialogar» para resolver el conflicto que la empresa tiene con el Gobierno argentino y que podría concluir en la estatización de YPF.
En escuetas declaraciones radiales, el empresario optó por no dar detalles sobre la estrategia de Repsol para impedir la embestida del Gobierno de Cristina de Kirchner y sólo dijo que la situación no se resolverá con imposiciones.
«Esto, la resolución del conflicto, forma parte de trabajo más privado. Estamos intentando hacer las cosas bien. Estamos intentando hablar con quien haya que hablar en el Gobierno argentino», dijo el español. En ese sentido, indicó que «las cosas hay que hacerlas en los despachos, en privado, porque la gente se entiende hablando» e insistió con que «hay que hablar, hablar y hablar, no hay que imponer ni discursear, hay que dialogar».
La española Repsol podría perder la empresa YPF si el Gobierno argentino decide avanzar en una expropiación o estatización debido a una fuerte baja en la producción de hidrocarburos en la última década, según la administración kirchnerista.
Mañana habrá una nueva reunión, después de la que sostuvieron el jueves pasado la presidente Cristina de Kirchner y los gobernadores provinciales en Buenos Aires para analizar un plan concreto que podría convertir a la petrolera YPF en una firma mixta, estatal y privada, con mayoría de las acciones por parte del Gobierno argentino. Esta reunión sería precedida hoy por un encuentro en Planificación de Julio De Vido y los ministros de Energía de las provincias.
Blanqueo
Lo que se espera luego es la convocatoria oficial a Repsol para negociar la venta de todo o parte del paquete accionario que los españoles tienen en la compañía, y que llega hoy al 57,43%. El Gobierno, en el encuentro que Julio De Vido y el secretario de Planificación Axel Kicillof mantuvieron el jueves pasado a la mañana en el Palacio de Hacienda blanqueó por primera vez abiertamente que la intención es discutir el traspaso de las acciones y que la Argentina tenga la mayoría para tomar las decisiones estratégicas de la compañía. Brufau no lo descartó, y pidió abrir la ronda de negociaciones, pese a que el encuentro transcurrió por carriles poco cordiales. Según fuentes europeas, hubo una amenaza directa de parte de De Vido y Kicillof de una eventual estatización sin negociar precio de traspaso si desde Repsol no se quiere avanzar en el trámite o se busca un precio superior al de mercado. Para los españoles el valor a discutir es de u$s 18.000 millones, y para los argentinos, es el del mercado, algo menor a los u$s 10.000 millones.
El fin de semana pareció distender la situación, y hacia Madrid fue la propuesta de comenzar a negociar abiertamente. Esto sería lo que anunciaría la presidente Cristina de Kirchner en las próximas horas: el inicio de una ronda de discusiones con Repsol para el traspaso de todo o parte del paquete accionario de la empresa.
Desde España se preparan otras ofertas para que considere la Argentina. Repsol avalaría la salida del Grupo Petersen (medida que no levantaría problemas internacionales), y se propondría además un plan de desinversión de parte de los españoles hasta que el Gobierno argentino acceda al 30% de las acciones. A la par, Repsol prometería aumentar sus planes de inversión, y activar la llegada de aportantes de capital internacional para avanzar rápidamente en la explotación del área neuquina de Vaca Muerta. Se hablaba en Madrid que uno de los posibles interesados para esta operación podrían ser los chinos de la CNOOC, socios en la Argentina de Bridas de los hermanos Bulgheroni y que operan en el país los activos que eran de Exxon. Para esta inversión se requerirían no menos de u$s 30.000 millones, área que además garantizaría en el mediano plazo la provisión de gas y petróleo necesaria para el autoabastecimiento de energía local.
Además Repsol estaría dispuesta, siempre que pueda mantener el 50,01% de las acciones, a discutir la política de distribución de dividendos estableciendo un esquema de porcentajes móviles según las necesidades de inversión.


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