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22 de febrero 2019 - 00:00

Congreso celebra plan de retiros voluntarios: redujeron 680 agentes

Todavía continúa abierta la puerta de salida. En la cámara que comanda Emilio Monzó, hasta fines de marzo; y en la que preside Gabriela Michetti, hasta el 1 de noviembre próximo. Alerta por aumentos de categorías.

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Pese a la vigencia de grandes zonas oscuras en cuanto a manejo de fondos -los denominados “guitaductos”-, las picardías para continuar con ingresos de personal o para recategorizar a “amigos y amigas”, y el jugueteo para diseñar nuevas estructuras burocráticas, el Congreso celebra el “éxito” del retiro anticipado de trabajadores legislativos. Según reconocieron desde Diputados y Senado a Ámbito Financiero, al menos 680 agentes fueron limpiados de la planta permanente desde la puesta en vigencia del sistema.

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En Diputados y el Senado, que comandan Emilio Monzó y Gabriela Michetti, respectivamente, la cantidad de empleados que abrazaron el régimen es similar. En la Cámara baja, lo hicieron 341 agentes -entre siete y ocho, aún en trámite-; y en la alta, 342, aunque ya hay entre 48 y 50 expedientes más en curso. Las cifras actuales aumentarán, ya que el plazo de finalización es hasta fines de marzo próximo para el primer caso y hasta el 1 de noviembre, para el segundo.

Las salidas anticipadas en el Congreso fueron ideadas para empleados de planta permanente desde 55 años (mujeres) y 60 años (hombres) que cuenten con los aportes previsionales correspondientes. Quien ingrese en el plan obtiene una suma “no remunerativa equivalente a la remuneración bruta mensual normal, habitual y permanente más un adicional del 10% que el agente percibirá por un plazo de hasta 60 meses”.

En tanto, “para la determinación del beneficio deberá deducirse de la remuneración bruta de referencia los descuentos por la cobertura de la Dirección de Ayuda Social, seguro de vida y las cuotas sindicales, de corresponder”. Además, establece que “no se computarán los rubros de pago extraordinario, horas extra, gastos de movilidad, viáticos, gastos de comida, asignaciones familiares, sueldo anual complementario ni cualquier otro concepto cuyo pago no reúna los requisitos de periodicidad mensual, normal, habitual y permanente antes señalado”.

La aplicación de este régimen también tuvo algunas particularidades, como el caso del retiro “a lo Flash”: un agente transitorio del Senado se convirtió en planta permanente el 1 de abril del año pasado -en plena discusión sobre el congelamiento de ese tipo de acciones- y a fines de junio pudo adherirse al plan anticipado de jubilación, lo cual se convirtió en un récord. Esta situación fue contada por Ámbito Financiero en su edición del 16 de julio de 2018.

Alerta en la imprenta

Diputados y Senado intercambian la revisión y control de dependencias. Por caso, la Biblioteca del Congreso y la conflictiva Dirección de Ayuda Social (DAS) dependen de la Cámara alta. En la imprenta, que revista ante la Cámara baja, se dieron algunos movimientos a fines del año pasado que quedaron reflejados en la resolución presidencial 1632.

Por ejemplo, se regularizó la situación de más de 30 empleados que quedaron de manera oficial en la planta permanente, avalada ante este diario desde distintos sectores gremiales como una situación como “justa” y “necesaria”. El problema ocurre con los -al menos- 200 agentes a quienes les aumentaron la categoría -en pleno “ajuste” del Estado y con supuestos ingresos congelados en otras dependencias- por la “gran responsabilidad, habilidad, conocimiento y aptitud en el ejercicio de sus tareas, lo que genera el derecho a su promoción en vista a cumplir con las disposiciones legales vigentes”, tal como reza la resolución presidencial.

“Hace diez años, la imprenta llegó a tener 1.000 empleados. Cuando asumió la actual gestión, había 588 empleados y la ley de presupuesto vigente habilitaba un total de 667 cargos. En la actualidad, la imprenta tiene un total de 420 empleados, de manera que el plantel de personal no sólo no aumentó, sino que se redujo en 168 agentes. La disminución se produjo mayoritariamente por jubilaciones y también por retiros voluntarios. Con las jubilaciones proyectadas para este año, en diciembre de 2019 quedaría una planta de 370 empleados en la imprenta”, explicaron fuentes oficiales de Diputados a Ámbito Financiero.

Con respecto al aumento de categorías -en el Senado las habían frenado pero volvieron a florecer-, históricos operadores sindicales deslizaron ante este diario la sospecha sobre una decena de designaciones a favor de trabajadores que responden a la conducción de los gremios Apes y al mayoritario APL, que maneja el boudouísta Norberto Di Próspero.

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