Si hasta aquí sólo mencionamos al pasar la cuestión de la aceleración del pago de la deuda es porque no ha sido un tema urgente. Lo que ocurre es que, como aclaramos semanas atrás, en la práctica es necesaria una declaración formal del default (si no, hay que pedirla a la Justicia, lo que hace más engorroso el trámite). Dada, lo esperable es que así como no se estarían respetando los pagos de los bonos, tampoco se respetaría la cláusula de aceleración, lo que obligaría a recurrir a la instancia judicial. Ésta implica inmensos costos para los demandantes (decenas de millones de dólares), la capacidad de esperar cuando menos un par de años hasta obtener una sentencia firme, y la capacidad posterior de identificar activos para embargar (no sabemos qué quedará tras la acción de "los buitres", en esto no existe un "free ride" -viaje gratis-, cada quien tiene que encontrar lo que embarga) o para aguardar a negociar con el eventual Gobierno que esté dispuesto a hacerlo. La realidad es que con los movimientos de bonos de los últimos meses es muy difícil estimar cuántos inversores están en condiciones (pueden hacerlo y han acumulado la suficiente cantidad de títulos para hacerlo) y tienen la espalda (tiempo y dinero) para disparar la "aceleración", aunque sospechamos que sobran los dedos de las manos -estatutariamente los grandes inversores institucionales no pueden recurrir a ella-. Si no lo han hecho es porque no lo van a hacer o porque podrían haber encontrado más redituable apostar a un "arreglo" que valorizara sus tenencias de deuda que adentrarse en el duro camino de la aceleración. Esto no significa que la aceleración no vaya a darse en el mediano o corto plazo -una sentencia de desacato acelera los tiempos y nunca falta un "buey corneta"- o que no veamos entonces un efecto "puerta 12", sino que hasta hoy ha sido más un "fantasma" para asustar a los niños que una posibilidad real. Si bien el Dow finalizó el viernes cediendo un 0,22% a 17.001,22 puntos (0,82% debajo del récord), trepando el 2,03% fue la segunda semana más alcista del año (el 14 de febrero sumó el 2,28%). Agosto, por el lado de los precios, una fiesta; por el volumen, el más bajo desde abril de 2007. Conclusión: un escenario frágil.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario