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En octubre último se publicó en estas páginas que la participación de la Argentina como país invitado en la feria de arte madrileña ARCO demandaba del Estado un gasto de alrededor de 2 millones de euros, cifra que posibilitaría los envíos de una docena de galerías argentinas y varias exposiciones paralelas. El Ministerio de Cultura nacional desglosó finalmente los números: la inversión total del ministerio para la producción del proyecto Argentina Plataforma/ARCO es de 950.000 euros. La estatal Aerolíneas Argentinas donará alrededor de 200.000 dólares en pasajes y bodegas, y a estos números se deben sumar las residencias y pasajes que aporta el Fondo Nacional de las Artes y el aporte de la Cancillería Argentina para la publicación de un catálogo. Los patrocinios privados provienen de Sotheby's y el Grupo Insud.
El rancho de Passolini con vista al río
En un mundo donde todo tiende a parecerse, el riesgo de subordinación a los mandatos del circuito internacional está siempre latente. Sin embargo, el desafiante Alberto Passolini plantó un rancho de adobe en medio del CCK. Al contemplar la pintura heroica que cubre la gran pared del rancho, se advierte el mestizaje del arte argentino, característica que se remonta a los orígenes de nuestra tradición pictórica. "Las primeras representaciones de las costumbres rurales del Río de la Plata fueron el resultado de la mirada de pintores europeos, en su mayoría franceses, de los primeros años del siglo XIX", observa Passolini. Subyugado por las imágenes de los orientalistas, estética de la sensualidad y el exotismo de gran arraigo en Europa, Passolini atribuye la atracción a los encantos marroquíes y, "parcialmente, a las campañas militares de Napoleón Bonaparte en Egipto".
De este modo, nuestro artista recupera y analiza la semejanzas entre gauchos y odaliscas que aparecen representados en escenarios diferentes, aunque con poses muy similares. "Costera Criolla" se llama el rancho de adobe, paja y caña que, en su interior, alberga un cuadro que cita dos obras de autores franceses. Ambos abordaron paisajes exóticos en circunstancias distintas. El formato del rancho de Passolini evoca el de "Idilio Criollo" que, Léon Pallière pintó durante su estancia en nuestro país y que, hoy, pertenece a nuestro Museo Nacional de Bellas Artes. Luego, el dramatismo de "La batalla de Aboukir" de Antoine-Jean Gros, pintura que se encuentra en el palacio de Versalles, representa una gran victoria napoleónica en Egipto.
Nuestro artista hereda el humor típicamente argentino de Florencio Molina Campos, Luís Fernando Benedit o Antonio Seguí. Así trabajó la iconografía completa del gaucho y de la vida en el campo, aunque la recreó con la visión enciclopédica de las expediciones científicas de los siglos XVIII y XIX.
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