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Acuerdan con Uruguay por vuelos ilegales
El tráfico de drogas, el contrabando de mercaderías, la trata de personas y se agrega ahora el tráfico de dólares, son algunos de los delitos que se cometen usando avionetas que cruzan a uno y otro lado de la frontera.
Con la firma de Puricelli y Fernández Huidobro se cierra el frente a los vuelos ilegales en el teatro de operaciones entre la Argentina y la Banda Oriental.
El paso siguiente de los estrategas de Defensa sería conseguir similares convenios con Paraguay y Bolivia, países desde los cuales se sabe que proviene buena parte de los vuelos furtivos que dejan su carga ilícita en el país y luego retornan sin posibilidad de ser aprehendidos.
La Argentina ya dispone de un convenio con Brasil, lo firmaron en 2002 Horacio Jaunarena y su par de Defensa brasileña Geraldo Quintao. El documento significó un paso más en la construcción de confianza mutua y la posibilidad de intercambiar datos de inteligencia sobre aviones ilegales y efectuar interceptaciones y persecuciones en caliente hacia ambos lados de la frontera norte.
La detección de los vuelos irregulares es una de las prioridades en la vigilancia del espacio aéreo tanto de la Fuerza Aérea criolla como la del Uruguay.
El país cuenta con un diagrama de radares militares fijos y móviles en Chaco, Misiones, Santiago del Estero y Salta que ha logrado cierta eficacia en el control del espacio aéreo, actividad que se completó con el despliegue rotativo de aviones Mirage, A4-AR, Pampa y Pucará destinados a la interceptación de los irregulares. El paraguas de detección aérea temprana está desguarnecido en todo el territorio nacional al sur de Bahía Blanca, sólo hay radares para uso de la aviación comercial que brindan el dato de altitud de la aeronave sólo si ésta tiene encendido su equipo transpondedor.
Brasil completó su programa de radarización y con más de treinta radares fijos no deja espacio aéreo sin cubrir dentro de sus extensas fronteras. Además cuentan con un avión de transporte con capacidad Awacs, plataforma de comando y control desde la que se puede operar guiando a los cazas hacia los incursores aunque éstos vuelen a baja altura.
El convenio de cooperación que se firma hoy llega luego de concretarse los ejercicios combinados Río V y Tanque entre las fuerzas aéreas de la Argentina y Uruguay.
En esos operativos se prueban las técnicas para que aviones de uno de los países sigan hasta su frontera a aparatos en infracción, al tiempo que interceptores del otro país toman la posta en la persecución. Se trata de practicar el enlace de comunicaciones, la transferencia de datos y la coordinación en inteligencia para proceder a la interceptación en vuelo. Los aparatos furtivos denominados TAI (sigla de Tránsito Aéreo Irregular) son simulados por avionetas Cessna pertenecientes a ambas fuerzas aéreas. Como ni en la Argentina ni en Uruguay está legislada la situación del derribo, la simulación termina con la transferencia de la información del presunto ilegal a autoridades de la Justicia.
En las maniobras que finalizan el viernes participan por la aviación nacional, aeronaves Cessna C-182, Fokker F-27 Fokker, IA-58 Pucará y KC-130 Hér-cules (tanquero, provee combustible en vuelo), los orientales desplegaron: Cessna 206, AT-92 Pilatus, A-37 Dragonfly, UB-58 Baron y Pucará.


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