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Acuerdos contra violencia doméstica
El proyecto de la Corte se inserta en el marco de una preocupación por este problema que nació en España, al descubrirse que la violencia familiar era la primera causa de muerte para las mujeres en ese país, y que no deja de extenderse a otros países: hoy la violencia doméstica mata más mujeres que el cáncer en todo el mundo. El tema tomó tanta importancia que las Naciones Unidas empezó una campaña el año pasado para erradicar la violencia familiar para 2015. En este sentido, la jueza Elena Highton de Nolasco, coordinadora de la oficina de violencia doméstica de la Corte, explicó a este diario que lo central de esta problemática es que es «una violencia que no se ve, que se interpreta como crimen pasional y muere mucha más gente de la que en realidad se piensa. Según la Naciones Unidas, en el mundo hay más muertes de mujeres por violencia familiar que por cualquier otro tema. Lo que pasa es que políticamente la violencia doméstica no paga. No es un tema que reditúe votos».
La iniciativa de armar una oficina de violencia doméstica abierta las 24 horas y dirigida por un grupo de expertos en la materia, que dependiera exclusivamente del máximo tribunal, fue una propuesta del entonces presidente del cuerpo, Enrique Petracchi. El proyecto finalmente recayó en Highton de Nolasco, quien, a pesar de los debates que generó la creación de la oficina (se cuestionó, por ejemplo, que no fuera competencia de la Corte) y varias trabas en la firma de convenios con la Ciudad de Buenos Aires. Logró implementar el plan piloto en la Capital. Ahora, la propuesta se extenderá a todo el país.
Periodista: ¿Cuál es su evaluación de la oficina después de tres años de experiencia?
Elena Highton de Nolasco: El objetivo era instalar una oficina abierta las 24 horas dependiente de la Corte y eso se ha cumplido. Siempre hay ajustes para hacer en el trabajo diario, como en cualquier lugar donde hay mucha gente trabajando. También logramos firmar convenios con la Ciudad de Buenos Aires, para que las víctimas puedan asistir a sus servicios.
Extensión
P: ¿Cuál es el próximo paso por seguir?
E.H.d.N.: Llevar este programa a todas las provincias. Estamos trabajando para adaptar la oficina en cada una y hay mucho interés en las cortes provinciales en este sentido. Es importante destacar que el diseño de la oficina no es de la Corte, sino de un grupo de expertos penales, de menores, fiscales, psicólogos, trabajadores sociales para que diseñaran el programa.
P.: ¿Por qué es competencia de la Corte abrir una oficina de violencia familiar?
E.H.d.N.: Porque es parte de lo que consideremos el acceso a justicia. Los jueces de distintas áreas presentaban muchos problemas organizativos, todo estaba repartido. La oficina se propone como un equipo que al mismo tiempo sirve a todos los juzgados de distinta índole. Con esto tenemos mejor racionados los recursos y permite tener una visión global de los casos. Así se evita también lo que se llama la «revictimización» de la víctima (obligarlo a atravesar un nuevo hecho traumático a partir del pedido de declaraciones, el peregrinaje por los juzgados, etcétera). Otro punto muy importante es que el juez recibe casi en el momento un «diagnóstico de riesgo», que antes en general llevaba cuatro meses hacer.
P.: ¿Cómo relaciona la problemática de la violencia familiar con la inseguridad?
E.H.d.N.: No voy a hablar del tema de la inseguridad, sino de violencia familiar y acceso a justicia, que es en lo que estamos trabajando. Pero bueno, el que aprende violencia en su casa de joven, o por distintas causas, en general la replica. La violencia de toda clase se expande, vivimos en una sociedad violenta, el mundo es violento. No voy a separar una de otra, pero en todo caso la cuestión es que la violencia familiar sucede entre cuatro paredes, es íntima, que a la vez es un problema social, más difícil de detectar porque sucede en lo privado.
P.: Últimamente se ha discutido mucho sobre la relación entre el crecimiento de la inseguridad y la falta de redes de contención. ¿Piensa que hay una relación?
E.H.d.N.: Yo de lo que puedo hablar y puedo certificar con las estadísiticas de la oficina, donde por ejemplo en el 74% de los casos denunciados hay violencia física. Todo esto muestra que hay una violencia oculta, que permea por todos lados. El año pasado, el Departamento de Estado del Gobierno estadounidense organizó una mesa internacional para discutir este tema y me invitaron. Una de las conclusiones a las que se llegó en estas jornadas fue la hipótesis para investigar sobre una posible relación entre la violencia familiar y otro tipo de violencia posterior, como la expresada en hechos delictivos. En este sentido, es un tema que se está estudiando en diferentes partes del mundo.


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