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Acusaron a Michetti de no cumplir, pero aceptaron renuncia
Diego Santilli, vicepresidente de la Legislatura, ayer, al iniciarse el debate sobre la renuncia de Gabriela Michetti, que lo deja como segundo de Macri, junto a la maternal Silvia Majdalani.
Las principales acusaciones para con la vice no fueron, sin embargo, su postulación a diputada nacional, ni la propia renuncia, sino no haber concurrido «nunca» a presidir las sesiones de la Legislatura, como le impone la Constitución de la Ciudad a los vicejefes.
El debate comenzó con la lectura de la renuncia «indeclinable».
«Mi renuncia se funda en mi convencimiento de la necesidad de participar como candidata a diputada nacional en el proceso electoral en curso», sostuvo la macrista en la nota.
El titular de la bancada PRO, Oscar Moscariello, abrió el debate para defender a la ex funcionaria y en su alocución acusó a la oposición de que «quieren cuestionar la renuncia frente a este zafarrancho que propone el Gobierno nacional». Le siguió Aníbal Ibarra, quien con ironía dijo que «está bien que Michetti diga que va a asumir el cargo (para el cual se postula), pero tendría también que comprometerse a ejercer porque a la Legislatura no vino nunca», aludió a que, en su carácter de vicejefa, Michetti no presidió sesiones. Los ibarristas plantearon la abstención sobre la dimisión, y el ex jefe de Gobierno criticó que la candidata quisiera hacer «de su renuncia una cuestión ética o épica».
«La historia de Michetti es la de la vicejefa que no fue, la que no se hizo cargo de los problemas de la gestión y la que nos relató los problemas de la Ciudad como si sólo fuera una vecina más», finalizó Ibarra.
En el mismo sentido le siguió el titular de la bancada Frente para la Victoria, Diego Kra-vetz, quien sostuvo que intenta «hacer algo mayor con la renuncia, como algo religioso, y la realidad es que simplemente hace política», y también reprochó las ausencias de Michetti al recinto, pero la bancada aprobaba la renuncia. «Los fundamentos son una falta de respeto, no sólo al conjunto de los porteños que la votaron hace casi dos años, sino a sus compañeros del PRO en el Congreso cuando deja entrever que, por ejemplo, como Pinedo es un inútil, es ella quien tiene que sacrificarse yendo ahí para defender los derechos de los vecinos», atacó Kravetz.
Extenso en pasajes históricos, Enrique Olivera fundó sus críticas en el perjuicio que la renuncia causa porque el cargo no es reemplazable. «Los motivos de la renuncia tienen que ser explicables frente a la responsabilidad que le asignó el electorado de reemplazar al jefe de Gobierno», dijo Olivera.
La socialista Verónica Gómez, a su turno, reclamó por los argumentos de Michetti con respecto a la defensa de la autonomía porteña. «Como si fuera poco, implícitamente reconoce en la justificación de su candidatura que su Gobierno y los diputados nacionales del macrismo no hicieron nada para que el proceso autonómico avance y se profundice», mortificó la socialista.
El peronista macrista Cristian Ritondo repelió ironías del ibarrismo y replicó que esperaba que «Ibarra acompañara a Michetti (si el legislador llegara al Congreso) en la defensa de la autonomía y que la Ciudad tendrá uno de los mejores representantes en el Congreso».
Curiosamente fue la radical kirchnerista, Ivanna Centanaro, quien argumentó a favor del macrismo. «Jurídicamente lo que debemos mirar es la Constitución, y todas las versiones taquigráficas de la estatuyente y las leyes que votamos» y que entonces «a mi buen saber y entender según la autonomía que todos defendemos creo que es facultad de la Legislatura aceptar la renuncia.
Sólo tenemos que tomar conocimiento, pero en ningún momento podemos rechazarla. Es un trámite formal», concluyó la legisladora, pero las alocuciones siguieron igual.

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