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Adiós a Alan Sharp, guionista esencial del mejor Hollywood
Burt Lancaster en «La venganza de Ulzala» de Robert Aldrich, oscuro western escrito por Alan Sharp que revolucionó el género. El guionista también escribió grandes guiones para Peckimpah, Penn y Fleischer, entre otros.
Sharp nació en Alyth, Escocia en 1934. Su madre lo abandono a los seis meses, y poco después fue adoptado por un matrimonio que le dio su apellido. El mismo contaba que de adolescente, Sharp fantaseaba con que su padre era Humphrey Bogart y su madre Katharine Hepburn (evidentemente soñaba haber sido concebido en el barquito de «La Reina Africana» de John Huston). No tuvo una formación literaria convencional; trató de ser detective privado, y cuando estaba empezando a escribir novelas policiales trabajó algún tiempo como asistente de un auténtico detective. Su primera novela, «A Green Tree in Gedde» fue prohibida en Escocia, cuando se publicó en 1965, por su fuertísimo contenido sexual. El libro iba a ser parte de una trilogía, que quedó trunca, pero el escándalo llamó la atención de Hollywood y al poco tiempo Sharp estaba instalándose en los Estados Unidos escribiendo para TV y cine.
Su primer guión se convirtió en una joya del cine negro, «Fuga sin fin» (The last run, 1971), policial nihilista brillantemente dirigido por Richard Fleischer, con George C.
Scott como un conductor experto en manejar para hampones en asaltos peligrosos, que debe aceptar un último y peligroso trabajo para el gangster Tony Musante en Portugal. Pronto los guiones de Sharp se convirtieron en los más buscados por directores especializados en temas fuertes. Uno de sus primeros trabajos fue la primera película que hizo Peter Fonda luego del éxito sin precedentes de «Busco mi destino» (Easy Rider). Fonda actuaba y también dirigía «Pistolero sin destino» (The Hired Hand, 1971), sin duda el primer western hippie de la historia del cine.
Pero el mayor aporte de Sharp a este género fue probablemente su mejor película -que también produjo- «La venganza de Ulzana» (Ulzanas Raid, 1972) de Robert Aldrich, western ultraviolento y especialmente sádico en sus descripciones de torturas en donde Burt Lancaster trata inútilmente de enfrentar a unos apaches que actúan tipo guerrillas, en acciones claramente inspiradas por la derrota que el Vietcong estaba infligiendo a las tropas estadounidenses.
Otro policial con el oscuro toque de Sharp fue «Secreto oculto en el mar» (Night moves, 1975) con Gene Hackman como un detective privado ocupándose de la desaparición de una actriz envejecida casada con un magnate hollywoodense. Luego de dirigir la poco conocida comedia de acción y aventuras «Little Treasures», Sharp se ocupó de que Sam Peckinpah, tras un largo período de inactividad, vuelva a tener escenas muy violentas y personajes malísimos de todo tipo, en la adaptación de Robert Ludlum «Clave Omega» (The Osterman Weekend, 1981), último film del gran director que contó con una de las actuaciones más salvajes en toda la carrera de Dennis Hopper.
En uno de sus últimos trabajos para el cine, Sharp volvió a su Escocia natal con la epopeya del heroico rebelde «Rob Roy», la película de Michael Caton Jones que convirtió a Liam Neeson en el héroe de acción que hoy suele liderar la taquilla.
En una de sus ultimas entrevistas, Sharp aseguró que el secreto para escribir guiones es sencillo: «Perseverar».


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