23 de junio 2015 - 00:00

Adiós a Antonelli, divina criatura

Laura Antonelli en “Malicia”, su film consagratorio.
Laura Antonelli en “Malicia”, su film consagratorio.
Roma - A los 73 años murió ayer en Roma Laura Antonelli, la "divina criatura" del cine italiano de los 70, y más tarde uno de los casos más terribles y penosos de degradación física producida por la droga, el alcohol y la depresión. La muerte, en su casa de Ladispoli, a 37 kilómetros de la capital italiana, se produjo por un infarto. Antonelli, que jamás pudo superar del todo su adicción a las drogas y el alcohol, estaba retirada del cine desde hacía más de veinte años y vivía al borde de la miseria.

Profesora de educación física, y en sus comienzos actriz de fotonovelas, Laura Antonelli, nacida en Pula (actual Croacia) el 28 de noviembre de 1941, debutó en el cine a los 25 años con un papel menor en "Le sedicenni" de Luigi Petrini, pero cinco años después, en 1971, ya era la protagonista sexy de "Il merlo maschio" (El mirlo macho) de Pasquale Festa Campanile, junto a Lando Buzzanca. Ese mismo año tuvo un coprotagónico en la coproducción franco-italiana, "Los aventureros del año II" de Jean-Paul Rappeneau junto a Marlene Jobert y Jean-Paul Belmondo, con quien tendrá una intensa relación amorosa.

Pero fue Salvatore Samperi quien supo explotar mejor su sex appeal en la pantalla con films como "Malicia" de 1972, "Pecado venial" de 1974, "Casta y pura" de 1981, y finalmente "Malicia 2000" de 1991, que sería su última película. Sin embargo, el atractivo y carisma de la actriz no se limitó al cine erótico soft de los 70, sino que muchos directores de renombre la convocaron para películas hoy clásicas, incluyendo a Luchino Visconti, quien le daría el protagónico de su último film, "El inocente", de 1976, con Giancarlo Giannini, sobre la novela de Gabriele D'Annunzio. En esa lista también deben consignarse a Giuseppe Patroni Griffi, que la dirigió en la famosa "Divina criatura" (1975, donde aparece completamente desnuda por siete minutos, una eternidad para ese entonces) y "La trampa" (1985); Ettore Scola ("Pasión de amor", de 1981), Mauro Bolognini ("La veneciana", de 1986) y Luigi Comencini ("Dios mío, qué pecado", de 1974). También actuó en las comedias "Sexo loco" (1973) y "Sexualmente hablando" (1982), de Dino Risi; "El diputado erótico" (1972), de Lucio Fulci; "Esposamante" (1977), de Marco Vicario, junto a Marcello Mastroianni; "Camas salvajes" (1978), de Luigi Zampa y "A cada cual su turno" (1981), de Tonino Cervi, con Vittorio Gassman.

Su carrera llegó al final cuando un policía, que se hizo pasar por un admirador, descubrió en su casa 24 gramos de cocaína y la arrestó. Condenada en 1991 a tres años y seis meses de cárcel por tráfico de droga, la corte de apelaciones la absolvió nueve años más tarde, tras reconocer la justicia que ella era adicta a la droga y no una traficante. A partir de ese momento inició su declive. A los problemas judiciales se sumó la depresión a la que contribuyó una cirugía plástica con la que aspiraba a relanzarse y que la desfiguró horriblemente. La idea de regresar al cine se evaporó y pasó años presentando recursos y solicitando una idemnización por los daños a su figura, que terminaron dándole otro duro golpe: las deformaciones fueron causadas por una alergia. Agobiada, frágil, pobre y deforme, fue internada varias veces por problemas psiquiátricos y pasó los últimos años de su vida sola. Obligada por los apremios económicos, abandonó la espléndida residencia en la que vivía para mudarse a un departamento de dos ambientes, baño y cocina en el que vivía recluida, dependiendo de la caridad de los pocos amigos que le quedaban, como los actores Lino Banfi y Claudia Koll. "No veía televisión desde hacía treinta años y escuchaba solo Radio Maria, la emisora religiosa", recordó ayer Banfi. "Se aprovecharon de su bondad y de su fragilidad".

Dejá tu comentario