12 de junio 2015 - 00:00

Adiós a Ornette Coleman, fundador del free jazz

El saxofonista, trompetista y violinista Ornette Coleman, uno de los grandes que dio origen al llamado free jazz.
El saxofonista, trompetista y violinista Ornette Coleman, uno de los grandes que dio origen al llamado free jazz.
Hay una anécdota que permanece entre los periodistas y gente del espectáculo musical a raíz de su visita en mayo de 2009, la única vez que llegó para tocar en nuestro país. Ya no estaba en su apogeo, ni en lo artístico, ni en sus aptitudes físicas ni en la capacidad de convocatoria que podría haber tenido tiempo antes; de hecho, no logró llenar una sala muy grande de nuestra ciudad.

Pero la curiosidad fue que, durante un día casi completo, el gran músico, el hombre que revolucionó el lenguaje del jazz, uno de próceres de la cultura del siglo XX, se extravió y nadie supo de su paradero. Al parecer, algo cansado de que lo controlaran de cerca, salió de su hotel (el Panamericano) para pasear, se tomó un tren, anduvo por el Tigre y, cuando pensó que era el momento, sencillamente regresó a la Capital unas horas antes de actuar en el Gran Rex.

Se llamaba Ornette Coleman. Había nacido en Fort Worth, Texas, el 9 de marzo de 1930. Y con 85 años de edad, acaba de morir en Nueva York. Tocó la trompeta y el violín, pero fue con el saxo, bajo la fuerte influencia de Charlie Parker, que encontró su verdadero instrumento. Fue compositor pero, mucho más que eso, fue uno de los que fundó la vanguardia jazzística con un lenguaje que terminaríamos conociendo como free-jazz.

Hizo sus experiencias juveniles con bandas texanas de rythm & blues. Se mudó a Los Ángeles. Se ganó la vida como pudo. Se relacionó con gente muy importante, como Don Cherry, Charlie Haden o Billy Higgins, entre otros. Y a fines de los '50, empezó a encontrar su propio estilo. Integró el quinteto de Paul Bley, fue parte de la Lenox School of Jazz; y de a poco se fue ganando por igual la admiración y el rechazo de colegas y público por sus búsquedas rupturistas que aún hoy pueden resultar de avanzada.

En distintas formaciones, junto a Don Cherry, Charlie Haden, Scott LaFaro, Jimmy Garrison, Billy Higgins o Ed Blackwell, se fue afirmando en su música. Y sin dudas, el punto culminante fue un álbum que se llamó "Free Jazz. (a Collective Improvisation)", de 1960, en el que tocó al frente de un doble cuarteto con grandes figuras de esa época. Volvió a sorprender en la década del '60 cuando abandonó la actividad por un tiempo, con el argumento del enojo con la industria discográfica. Experimentó con la trompeta y con el violín. Grabó con distintas formaciones y tocando diferentes instrumentos. Rearmó un cuarteto del que fue parte su hijo Denardo Coleman en la batería. Y hasta escribió música de cámara en lenguaje atonal.

Ya en la década del 70, armó un extraño doble cuarteto con dos guitarras, dos bajos eléctricos, dos baterías y su saxo alto y produjo el controversial álbum "Prime Time". Acuñó el término "harmolodics", con el sentido de la equivalencia entre la armonía, la melodía y el ritmo. Se hizo referente de músicos del jazz rock como Pat Metheny. Tuvo su remake con su antiguo cuarteto; y fue precisamente con esa formación, aunque algo variada en su integración, que estuvo por única vez en nuestro para tocar en el Gran Rex y en el teatro Argentino de La Plata. En esa visita de 2009, tocó violín, trompeta y, por supuesto, saxo junto a Denardo Coleman, Al MacDowell en bajo eléctrico y Tony Falange en contrabajo.

Ornette Coleman deja una discografía mucho más sustanciosa que abundante. Y, lo más importante, deja un nombre y una obra que quedarán como un punto de inflexión para la música del siglo pasado, en tiempos en los que el cambio constante era una elogiable actitud estética.

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