Admirador del Che, a la hora de la verdad

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   Atenas - Apodado por algunos como el "Che Guevara de Grecia", Alexis Tsipras enfocó las elecciones de ayer con el objetivo de lograr la mayoría para que su partido, el izquierdista Syriza, pueda formar poner en marcha su programa sin obstáculos.

Eliminar la austeridad impuesta la Unión Europea y el FMI, que puso de rodillas al país, y con ésta la vieja y corrupta clase política que se "comió literalmente a Grecia, es lo que viene pidiendo Tsipras. Pero en los últimos tiempos moderó el tono de sus declaraciones, aclarando que quiere "renegociar" y no tirar al tacho de la basura el memorando firmado tiempo atrás con la troika.

Syriza consiguió conquistar la aprobación y el voto de millones de griegos. Según sus críticos, lo que hizo es en realidad encandilar a la gente, pues sus promesas serían irrealizables y podrían dejar al país sin apoyo financiero.

Pese a que en esta campaña electoral, como en las anteriores, Tsipras se presentó como hombre del pueblo y representante de la clase obrera, en realidad conoce más una vida cómoda que el duro trabajo de las fábricas.

Ingeniero civil de 41 años, este ateniense nacido cuatro días después de la caída del régimen de los coroneles, proviene de una familia de la clase media.

Mientras estudiaba, comenzó a hacer política en la juventud comunista, convirtiéndose pronto en uno de los líderes de la revuelta estudiantil contra una reforma educativa.

Miembro del Consejo Central de la Unión nacional estudiantil de Grecia de 1995, en mayo de 1999 salió del Partido Comunista Griego (KKE) y se convirtió en secretario del movimiento juvenil de la coalición de izquierda radical Synaspismos hasta 2003. Al año siguiente entró a formar parte de la secretaría política. Dos años después fue electo concejal municipal de Atenas.

En 2008 fue nombrado presidente de Synaspismos, convirtiéndose en el más joven de la historia política griega, desde siempre dominada por las tres familias (Papandreou, Mitsotakis y Karamanlis).

En las elecciones de 2009, con el grupo parlamentario Syriza, obtuvo el 4,6% y entró al Parlamento.

Tres años después, con el país devastado por la austeridad y la recesión, logró que Syriza rozase el 27% .

Quienes lo conocen dicen que es un perfeccionista capaz de exasperar a sus colaboradores.

Tiene una compañera, Betty, a quien conoció en la escuela secundaria, con la que tuvo dos hijos: el menor lleva como segundo nombre Ernesto, en tributo al Che Guevara. También es un gran apasionado de fútbol y su equipo es el Panathinaikos de Atenas.

Agencias ANSA, AFP y DPA, y Ámbito Financiero

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