18 de octubre 2013 - 00:50

Advierten economistas por adicción a emisión monetaria

• Gustavo Cañonero y Javier Finkman dijeron que se desaprovechó bonanza

Gustavo Cañonero, del Deutsche Bank, fue uno de los economistas que expuso ayer su visión de la economía en Mar del Plata.
Gustavo Cañonero, del Deutsche Bank, fue uno de los economistas que expuso ayer su visión de la economía en Mar del Plata.
Mar del Plata - Visiones diferentes aunque igualmente críticas llegaron al 49º Coloquio de IDEA ayer de parte de dos economistas -Gustavo Cañonero, del Deutsche Bank, y Javier Finkman, del HSBC-, que advirtieron sobre el desaprovechamiento de momentos positivos en la región y la adicción a la emisión monetaria. Cañonero recordó que América Latina "tuvo una década de fuerte crecimiento y se benefició con altos términos de intercambio, por los flujos externos y por la estabilidad macroeconómica", pero que en 2014 "Estados Unidos crecerá un 3,2% y tendrá pleno empleo en 2016, mientras que América Latina lo hará un 2,9%, la mitad respecto de años anteriores". Advirtió que la región "está encarecida en términos de dólares" y que la Argentina, Brasil, Chile y Colombia "duplican el valor en dólares del costo de mano de obra" respecto de Estados Unidos. "El costo de la producción se ha encarecido. Detrás de todo esto hubo un abuso de la bonanza y no una inversión, hemos utilizado recursos que teníamos al principio de la década y no lo aprovechamos para poder crecer a la tasa que lo podríamos haber hecho", explicó.

Así, Cañonero sentenció que "algunos países emergentes se consumieron la bonanza de la última década y no se prepararon para el futuro porque usaron los recursos fáciles sin aumentar la productividad con inversión. Ilustró con el caso de Brasil, al que indicó como quien tiene el mayor problema y que crecerá un 2% en promedio en los próximos dos años. Señaló que "como socios comerciales, para la Argentina tiene que ser un motivo de gran preocupación".

Finkman también advirtió sobre los cambios en la situación internacional. Dijo que las políticas monetarias laxas de los países centrales generaron "sobrecalentamientos en las economías emergentes", en especial las dependientes de los commodities, y tuvieron un "efecto adictivo". Agregó que "el ajuste se dio en estos últimos seis años en las cuentas corrientes. Los países que mejoraron son aquellos que la tenían mal, en especial Estados Unidos y España, y los petroleros, como Arabia Saudita, mientras que los que empeoraron fueron China y Japón. La forma del ajuste fue importar menos, no vender más", indicó.

El economista recordó que "como respuesta a la crisis internacional los bancos centrales llevaron adelante una política monetaria no convencional. Bajaron las tasas de interés", explicó, y agregó que "los bancos centrales comenzaron a comprar activos, en muchos casos tóxicos, y eso permitió que el mundo emergente "siguiera creciendo".

"El exceso de liquidez se recicló en el mundo emergente, que ayudó a que todos esos países retomaran tasas de crecimiento altas", dijo Finkman. Consideró que cuando se observa el aumento de actividad en Asia, "el problema real que tenemos hoy es que las tasas de crecimiento en el mundo desarrollado serán mayores que antes, pero se van a resolver rompiendo promesas con mayor inflación, recortes de gastos, y la política monetaria no convencional sólo demora lo inevitable". Señaló que en ese camino "se genera inflación en el mundo emergente", pero que en algún momento se verá el retiro del estímulo monetario y las economías emergentes deben prepararse para eso".

El economista hizo notar la excepcionalidad de la década pasada, donde "al mundo emergente nunca le fue tan bien. Hay una nueva normalidad del crecimiento, las proyecciones muestran que el mundo emergente crecerá entre 1 y 2 puntos porcentuales menos que en los últimos años", estimó, y señaló que "el tipo de cambio será uno de los amortiguadores de los años que vienen".

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