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Afganistán está a la deriva, admite EE.UU.
«Sería irresponsable tomar una decisión sobre niveles de tropas si no se ha hecho un análisis exhaustivo de si de verdad contamos con un socio» en Afganistán, declaró el jefe del Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, uno de los hombres del entorno más próximo a Obama. «Es necesario contar con un socio afgano creíble y legítimo a los ojos de su pueblo», agregó Emanuel por CNN.
«Está claro que básicamente tuvimos una guerra durante ocho años que va a la deriva», reconoció con franqueza.
Urgencia
Ello coincide con el intento del Gobierno estadounidense y de la comunidad internacional de acelerar una solución acordada con el presidente afgano, Hamid Karzai, aliado de la Casa Blanca desde la era Bush, y su rival, Abdulá Abdulá, supuestamente derrotado en los comicios pasados ampliamente denunciados como fraudulentos.
Sin embargo, Karzai insiste en su triunfo en primera vuelta, al menos públicamente, aunque nunca el Gobierno de Obama había tomado distancia de él tanto como quedó en evidencia este fin de semana. Emanuel fue claro al definir como «lo peor» la hipótesis de que los afganos asuman que la victoria de Karzai fue impuesta por EE.UU.
En este contexto, la misión de Naciones Unidas en Afganistán, la UNAMA, anunció que se está preparando para una segunda vuelta. «Los preparativos están en marcha», aseguró Aleem Sidique, vocero de la misión.
Cumbre
El propio Obama, quien llamó a cinco «consejos de guerra» en las últimas semanas para tratar de diseñar una nueva estrategia para la guerra, abordó el tema la semana pasada con los mandatarios de Francia, Nicolas Sarkozy, y de Turquía, Abdulá Gul, así como con el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro británico, Gordon Brown.
Las acusaciones generalizadas de fraude en los comicios presidenciales forzaron un recuento, cuyos resultados se esperan en los próximos días. Analistas observan que un ballottage no podría celebrarse antes de marzo, debido a la dureza del invierno afgano.
En el plano bélico, los comandantes del Pentágono reclamaron públicamente a fin de agosto la presencia de al menos 40.000 hombres adicionales en el campo de batalla, como forma de torcer el rumbo de una guerra que se va perdiendo. En la actualidad, Estados Unidos mantiene cerca de 65.000 soldados en el país centroasiático, la mayor cifra desde el comienzo de la guerra.
La presencia de tropas en Afganistán se está tornando crecientemente impopular en Estados Unidos y se le hace cada vez más difícil a Obama justificar la profundización de ese frente bélico. Los norteamericanos, y más aún la base electoral de Obama, se fueron hartando con los años de la guerra de Irak, por lo que el margen es cada vez más estrecho para hacer digerible el frente afgano, en el que no se registran avances de ningún tipo. Tropas encabezadas por EE.UU. derrocaron al Gobierno de los talibanes después de los ataques de 11 de setiembre de 2001 por ofrecer refugio a Al Qaeda, pero el movimiento islámico se ha reagrupado hasta volver a dominar gran parte del territorio del país.
Coincidencia
En un sentido similar al del jefe de Gabinete Emanuel se manifestó el senador John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y ex candidato presidencial, quien se encuentra en Kabul. «Sería completamente irresponsable por parte del presidente estadounidense comprometerse a enviar más tropas cuando ni siquiera ha terminado el proceso electoral y no sabemos quién será el presidente ni con qué tipo de Gobierno vamos a trabajar», afirmó el influyente senador.
El sábado, la OTAN anunció la muerte de tres soldados estadounidenses al estallar una bomba de fabricación casera, y ayer se informó sobre un nuevo deceso. Con esa baja, suman 418 los militares extranjeros muertos en 2009, de los cuales 251 son norteamericanos.
Agencias Reuters, ANSA, AFP y DPA

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