El presidente había dicho desconocer que la candidata demócrata usaba un servidor privado para sus mensajes oficiales como secretaria de Estado, pero una nueva filtración lo desmiente.
Washington - A dos semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, se reveló en nuevos datos filtrados por Wikileaks que Barack Obama "sabía de los controvertidos correos electrónicos privados de Hillary Clinton" cuando ella se desempeñaba como canciller, lo cual contradice sus dichos sobre el escándalo.
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De acuerdo con la información de la organización, en marzo de 2015 John Podesta, que dirige la campaña electoral de la candidata demócrata, y sus más estrechos colaboradores estaban preocupados por las repercusiones del caso, luego de algunos comentarios del mandatario de Obama al respecto.
El portal, que lleva filtrando en los últimos meses gran cantidad de documentos confidenciales de la cúpula del Partido Demócrata y de la política estadounidense, citó ayer en particular un mensaje de una integrante del equipo de Hillary, Cheryl Mills, enviado a Podesta. "Tenemos que arreglarlo: él (en referencia al presidente Obama) tiene e-mails de ella que no provienen de state.gov", se lee en el correo electrónico enviado por Mills, con fecha el 7 de marzo de 2015, el mismo día que el jefe de Estado sostuvo que se "acababa de enterar de la noticia".
Dos días después, la Casa Blanca, a través de su portavoz, Josh Earnest, precisó que el jefe de Estado había intercambiado correos electrónicos con Hillary provenientes de la dirección privada de la secretaria de Estado, pero que él no sabía que eso constituía un problema ni que violaba ninguna ley. "Lo que el presidente quería subrayar no es que no conocía la dirección de e-mail de Hillary Clinton", dijo Earnest.
Si Hillary Clinton lidera los sondeos no es tanto porque convenza al electorado norteamericano, sino porque su rival Donald Trump viene de una seguidilla de polémicas que lo llevaron a perder respaldo. De echo, muchos analistas sostienen que de haber peleado la contienda con un republicano más tradicional, probablemente la ex primera dama perdería los comicios del 8 de noviembre.
Por otra parte, en otro de los correos interceptados con fecha el 2 de marzo de 2015, la asesora Neera Tanden manifiesta su consternación por la divulgación pública, a través del diario The New York Times, de que Clinton había empleado un servidor privado de mensajería cuando era secretaria de Estado (2009-2013).
En el mensaje -con destino a Podesta- Tanden se cuestionó por qué el equipo de la exsecretaria de Estado no había resuelto el caso antes de que se transformara en un escándalo. "¿Por qué no se libraron de eso hace 18 meses? Es una locura", escribió Tanden a Podesta ese 2 de marzo, después de las revelaciones del periódico. "Es increíble", respondió el interlocutor.
Luego, Tanden trató de responder a su propia pregunta: "Creo que sé la respuesta. Querían salvarse", escribió. Y en otro mensaje, Tanden apuntó que el escándalo "es como nuestro Talón de Aquiles. O kriptonita".
La campaña de Clinton no confirmó ni negó la autenticidad de esos mensajes, pero al mismo tiempo insiste en que Rusia está detrás de la invasión a la bandeja de correo de Podesta para influenciar la elección presidencial del 8 de noviembre en favor del republicano Donald Trump.
Entre los mensajes divulgados se incluyen intercambios en los que Tanden y Podesta discuten las fragilidades de la candidatura de la propia Clinton. "Su incapacidad para hacer una entrevista de alcance nacional y comunicar sentimientos genuinos de remordimiento y arrepentimiento, me temo, ya se está convirtiendo en un problema de personalidad", escribió Tanden.
En ese marco, se supo ayer que Hillary reservó para la noche electoral un centro de conferencias en Nueva York hecho de vidrio, un guiño al "techo de vidrio" invisible que la candidata aspira romper si es electa.
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