Agosto termina crujiendo

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Las novedades de ayer, las ciertas, mostraron que en España ya están haciendo fila -pidiendo salvatajes- después de Cataluña: y ahora se agregó Valencia.

La postal que se explica sola, para medir la actualidad española. Ante ello, los europeos se fueron a la baja sin remedio y en términos cercanos al 1 por ciento. Del otro lado del océano, en Wall Street agregaron de lo suyo, con los pedidos por desempleo, que superó las expectativas por esperar a Bernanke en su mensaje de hoy. En las últimas horas bursátiles de agosto, mirando hacia todas partes quedaba la misma impresión: estructuras económicas que siguen crujiendo, nada de tranquilidad, más que esperanzas, suspiros, solamente la búsqueda de marcar índices con perjuicios mínimos.

En nuestro lánguido recinto porteño, el Merval ya no pudo seguir indemne y con volumen que debió subir a los 27 millones de pesos: quedaron muchos claros de demanda, por donde se colaron las bajas. Mínimo que casi perforó los «2.400» puntos, máximo en «2.446» y cierre en los «2.424». Esto deparó un descenso de casi un 0,9 por ciento, en la docena de plazas principales. Para el de la Bolsa, general, la baja se amplió al 1 por ciento. Mientras las diferencias fueron contundentes -en contra- donde solamente «20» papeles subieron, contra «51» decayendo.

El Merval remata el octavo mes y luchando por hacer equilibrio sobre el alambre, todavía procurando sacar la cabeza de la pérdida del ejercicio. Todos en el correr del día se tomarán de los pantade Bernanke y tratando de interpretar sus ambiguos mensajes, para ver si esto puede reanimar el final. La Bolsa, espiando.

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