12 de julio 2012 - 00:00

Aguinaldos: club selecto y la pista de los cortesanos

Ricardo Casal
Ricardo Casal
De dos frentes, Daniel Scioli recibió ayer un freno simbólico a su decisión de desdoblar el pago del aguinaldo. La Corte bonaerense, por un lado, y la legislatura, por el otro, anunciaron ayer que sus empleados cobrarán el SAC de un tirón y sin cuotificar.

Se trata, en números, de impactos relativos: la Justicia, entre magistrados y empleados, tiene un plantel de unos 22 mil agentes. El poder legislativo, a su vez, abarca a unas 2.200 personas. En el universo de 556 mil estatales, será un club selecto.

Las dos novedades martillan en sensibilidades distintas. Como una isla, el dominio de Gabriel Mariotto y Horacio González, jefes del Senado y Diputados, resolvieron erogar sin fragmentación los 12 millones de pesos que demanda el pago del aguinaldo de sus empleados.

El vice, en su efímero interinato, había anticipado que los sueldos y el SAC, se abonarían en tiempo y forma. Aquella promesa tuvo, ayer, su pequeña cuota de verdad: los habitantes del Parlamento bonaerense tendrán, sin demora, el aguinaldo acreditado.

La Legislatura, que ya había dado pistas en esa dirección, esperó la resolución que ayer emitió la Suprema Corte de Justicia bonaerense en la que rechazó la «invitación» de Scioli para acompañar, en el Poder Judicial, la decisión de desdoblar el aguinaldo.

La medida de Mariotto-González es, más allá de los reproches que deslizó el sciolismo por «falta de solidaridad», una anécdota al lado de lo acordado por la Corte porque es ese tribunal el que deberá debatir pronto el fondo de la cuotificación.

Hay pistas y adivinanzas para rastrear: 

  • Anteayer, a horas de la disposición cortesana, Scioli desistió de enviar una ley de emergencia propia a la Legislatura y descartó el plan de mandar otro texto para ratificar el decreto por el que dispuso la cuotificación del aguinaldo. Desoyó las advertencias, en particular sindicales y del foro judicial, sobre la «invalidez» de esa disposición. La alerta refirió a lo ocurrido, en 2001, a Carlos Ruckauf: dispuso la emergencia por decreto y a los días, la Corte se lo tumbó. 

  • Aquello tuvo su explicación: primero, porque Ruckauf mandó un decreto (firmado por el consejo de ministros, entre ellos Julián Domínguez, que cuestionó el desdoblamiento dispuesto por Scioli) para accionar una medida que debía resolverse por ley; segundo, porque aplicó recortes y desdoblamientos, de facto, a todos los poderes, ante lo cual la Corte dictaminó que se entrometía con incumbencias propias del Poder Judicial. Scioli aprendió esa lección: invitó a la Corte a desdoblar, no le impuso la cuotificación. 

  • Hubo, en las últimas horas, consultas frenéticas del jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, con la Justicia para adivinar futuras resoluciones. Scioli eligió un camino estrechísimo que es, de todos modos, un recurso para ganar tiempo. La resolución que cuotificó el aguinaldo es, a priori, una disposición autónoma del Ejecutivo que, sin embargo, se mete con una cuestión que es facultad exclusiva de la legislatura. Desde ese enfoque, tarde o temprano, el desdoblamiento llegará a la Corte -hoy apelan la resolución del juez Arias- y, todo indica, por afectar cuestiones propias del Parlamento, el máximo tribunal podría fallar en contra de la cuotificación. En la Justicia, aun con esa serie de objeciones y particularidad, prejuzgan que difícilmente supere un test jurídico. 

  • Otro detalle es que los cortesanos, al igual que la procuradora y el subprocurador, se autoexcluyeron de cobrar el aguinaldo. Más que un gesto, parece una tímida precaución para que los magistrados que tendrán en poco tiempo, que discutir el desdoblamiento no hayan estado alcanzados por esa afectación de sus ingresos. A su vez, en el Gobierno entienden que la resolución de la Corte, en sus considerandos, evita abordar siquiera tangencialmente cuestiones referidas a la cuestión de fondo. Lo advierten como una buena señal: pudieron, de hecho, al abordar el tema hacer referencias, aunque sean indirectas, contra la cuotificación.
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