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Aíslan a Colombia y la empujan a dejar el club UNASUR
El ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, participó de la reunión de titulares de su área y cancilleres en Quito. Pidió abrir el debate al rearme de Chávez y a su rol ante las FARC.
El ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, advirtió: «Si no vemos una preocupación por el armamentismo, el tráfico de armas, el narcotráfico, el crimen organizado, pues si no hay sensibilidad por esos temas que son los de los colombianos, pues estaríamos ahí simplemente de invitados de piedra. Ahí sí tocaría evaluar esa posibilidad».
La postura de Silva radica en que para el Gobierno de Álvaro Uribe no corresponde restringir el análisis al uso de las siete bases acordado con el Pentágono de punta a punta de Colombia, sino que, por el contrario, se debe extender el abordaje al papel que cumplen Ecuador y Venezuela, a cuyos mandatarios Bogotá acusa de complicidad con la guerrilla de las FARC.
Silva asistió a Quito en compañía del canciller, Jaime Bermúdez. La cita había sido acordada por los presidentes de UNASUR hace tres semanas en Bariloche, en ocasión de una cumbre extraordinaria para tratar el tema.
El titular colombiano de Defensa dijo que la reunión fue «tensa, difícil» y hubo «gavilla contra Colombia promovida por algunos países que les interesa hablar de los problemas y las preocupaciones que ellos tienen, pero no tienen mucha sensibilidad con las nuestras».
Gasto militar
El ministro reiteró que la región también debe preocuparse por «las dimensiones del gasto militar», ya que algunas naciones «quieren hablar de unas hipotéticas amenazas» de Colombia, mientras hay asuntos concretos, como los aviones Sukhoi de Venezuela o las armas en otros países, que «son amenazas concretas» para Bogotá.
«No nos vamos a dejar tentar por el interés de los vecinos de tener jugueticos amenazantes», dijo Silva a la radio Caracol, en referencia a Venezuela.
Las disidencias y amenazas de ruptura son música para los oídos del venezolano Hugo Chávez. Para éste, Uribe quedó «aislado totalmente de todo lo que es la UNASUR. La exigencia de casi todos los países, incluido el argentino, es que Colombia brinde mayores detalles del acuerdo militar de Colombia con EE.UU., que no registra antecedentes.
«Es una desfachatez excusarse de no poder mostrar el documento, cuál es el convenio que han firmado con Estados Unidos para las siete bases militares, diciendo que no tenía permiso del Gobierno de Estados Unidos. Vaya qué vergüenza, da pena ajena», expresó Chávez en un acto en una escuela del litoral de Caracas.
Recalcó que «Colombia no quiere dar garantías de que las fuerzas militares yanquis no van a estar incursionando en otros países» y aseguró que los enclaves serán usados contra su Gobierno.
Chávez argumentó su estrategia ante la «falta de las garantías» que reclama a Colombia: «Lo que tenemos que hacer aquí, señores, generales y almirantes, es prepararnos para la defensa de esta tierra, de estas aguas», recalcó.
En tanto, el canciller brasileño, Celso Amorim, que el martes participó de la reunión de UNASUR, lamentó la «intransigencia» de Colombia. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, en tono menos elevado que Chávez, también ve el acuerdo de Colombia con suma preocupación. Amorim declaró que hay «un problema muy grave, pues Colombia no percibe la incomodidad que esto causa en otros países y no procura solucionar» la situación, publicó el diario O Estado de São Paulo. El eventual fracaso de UNASUR supone, además, un dolor de cabeza para el propio Lula, principal impulsor del bloque en el marco de su despliegue diplomático con el que busca posicionarse en un liderazgo internacional.
A su vez, el canciller de Ecuador, Fander Falconí, reiteró que los reparos hechos por la delegación colombiana aplazaron un acuerdo global sobre seguridad dentro de la UNASUR. Falconí dijo que las discusiones se estancaron en dos puntos: la transparencia de los convenios extraterritoriales y las garantías alrededor de estos compromisos.
Coincidentemente, el canciller Jorge Taiana había expresado el martes: «Todos ofrecimos flexibilidad, todos contribuimos, pero, en verdad hubo muy poca flexibilidad del lado de Colombia».
Agencias ANSA, EFE y Reuters


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