12 de agosto 2009 - 01:06

Ajuste de Aerolíneas arranca con despidos de pilotos

REDUCIRÁN HORAS EXTRAS Y CANCELARÁN CURSOS DE CAPACITACIÓN (PERO COMPRARÁN NUEVOS AVIONES)

Mariano Recalde
Mariano Recalde
La nueva conducción de Aerolíneas Argentinas, que encabeza Mariano Recalde, comenzará su plan de austeridad con el despido o jubilación de 25 pilotos que no vuelan desde hace tres años. Esos comandantes son el último resabio de un grupo que apoyó a la administración de la española Marsans y que se negó a plegarse al rimero de huelgas salvajes lanzadas por la conducción de APLA, el gremio que los agrupa. Desde entonces, los pilotos que responden al sindicato que capitanea Jorge Pérez Tamayo, piloto presidencial, se niegan a compartir la cabina con los denominados «carneros».

La medida forma parte de un plan más ambicioso de Recalde, que incluye desde los «clásicos» (reducción de horas extras, del uso de vehículos oficiales, el cambio del papel con que se hace la revista interna, el corte de toda la pauta publicitaria) hasta medidas algo más ambiciosas, como sancionar al personal que no se ajuste a la consigna de «mejorar el producto y tener al pasajero como prioridad».

En diálogo con este diario, Recalde admitió que se tomarán esas medidas, pero que no se podrá salir del déficit que sufre Aerolíneas-Austral (que este mes superará los u$s 80 millones) «hasta que no se renueve la flota actual, de aviones vetustos que en muchos casos no pueden volar, por otros más eficientes en el consumo de combustible y mucho más confiables».

El funcionario reconoció que todavía es temprano para saber cuántos aviones tendrá finalmente esa flota, pero adelantó que en los planes está adquirir 45 máquinas: 20 Embraer que se destinarán a reemplazar los MD que vuelan para Austral, 12 Boeing 737-700 NG y 13 Airbus (cinco del modelo 330; ocho del 340). «Esta última negociación todavía está verde», admitió.

Esta descripción obviamente deja afuera a los Boieng 737-200 y 500, lo que (sumado a la desaparición de los MD) deberá superar la histórica resistencia de APLA y UALA (el gremio de los pilotos de Austral). Sucede que cuantos más modelos de avión se utilicen, más pilotos y copilotos hacen falta (cursos, entrenamiento, habilitaciones de la constructora, etc.), lo que obliga a abultar la plantilla. Cabe recordar que, en la actualidad, entre ambas empresas tienen casi 1.100 pilotos; según los estándares internacionales de relación piloto-máquina, la flota actual (y la proyectada) de Aerolíneas-Austral no requeriría más de 500.

¿Podrá Recalde lograr lo que sus cuatro predecesores en el último lustro no consiguieron, o sea, quebrar el espinazo de la «resistencia» de los comandantes, que hasta debió padecer el propio Julio Alak (el primer CEO de la Aerolíneas estatizada)? La pelea que enfrenta, en caso de que se decida a darla, será dura. De todos modos, para que no queden dudas sobre de qué lado está en la pelea APLA vs. «carneros», afirma que «gracias a esos pilotos que hicieron paro es que Aerolíneas no desapareció, porque Marsans la llevaba a la quiebra».

Sin embargo, promete que uno de los principales privilegios de que gozan los miembros de APLA se terminó: «Cancelé todos los cursos de entrenamiento para Boeing 737-200 y 500 que se hacían en Miami; a partir de ahora, sólo en los simuladores de Ezeiza». Detrás de esos «cursos» se ocultaba una escandalosa prebenda: quienes viajan a Miami lo hacen en primera, tienen derecho a llevar un acompañante, disponen por convenio de un appart-hotel de living y dormitorio, y, además, tienen un vehículo a su disposición por la duración del curso, todo -obviamente- pagado con fondos públicos.

Recalde insiste, además, en lo que viene diciendo por estos días: el déficit no es tanto un problema de gastos excesivos, sino de ingresos. «Pero con la flota futura pondremos en caja a la compañía», asevera. Todas estas medidas estarán incluidas en el Plan de Negocios que deberá presentar Recalde ante el Congreso en octubre próximo; allí también se propondrá saldar una vieja deuda por pasajes con Iberia, la llave para poder retornar al «clearing» de IATA, lo que le permitirá volver a endosar sus pasajes a favor de otras empresas en caso de necesitarlo (se cancela un vuelo, si hay lugar en el avión de otra línea que hace la misma ruta, el pasajero es embarcado; hoy eso no sucede).

Dejá tu comentario