5 de noviembre 2010 - 00:00

Ajuste irlandés por E 6.000 M

Irlanda se comprometió ayer a cortar 6.000 millones de euros en 2011, en el marco de un plan de austeridad cuatrianual de 15.000 millones de euros (21.000 millones de dólares), cuando su capacidad para recortar un déficit público excesivo provoca nerviosismo en los mercados. Las medidas de ahorro, según explicó en Dublín el ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan, estarán incluidas en el Presupuesto para 2011, que será presentado el 7 de diciembre. Deberían permitir llevar el déficit público a alrededor del 9,5% del Producto Bruto Interno, contra el 32% este año, lo que representa un récord en la eurozona. Los recortes, considerados severos para un pequeño país como Irlanda (4,5 millones de habitantes), están dentro de lo que esperaban los analistas.

El Presupuesto 2011 marcará la entrada en vigor del plan de austeridad cuatrianual de 15.000 millones de euros (entre recortes del gasto público y subas de impuestos) que busca reducir el déficit al 3% en 2014, como prometió Dublín a la Unión Europea (UE) y a los mercados. El plan completo será presentado este mes, en una fecha no anunciada. El esfuerzo del próximo año «es necesario, subrayará la solidez de nuestra determinación y mostrará que el país es serio en su lucha contra nuestras dificultades presupuestarias», argumentó Lenihan que presentará el plan.

La Comisión Europea consideró «apropiadas» las medidas anunciadas ayer. Sin embargo, los mercados dudan cada vez más de la capacidad del Gobierno para enderezar la situación, tras haber provocado un aumento del déficit a causa del costoso salvamento de los bancos irlandeses.

Las tasas de interés de los bonos irlandeses a 10 años superan alegremente el 7% desde principios de semana, aumentando su diferencia con los bonos alemanes a más del 5%, algo inédito desde la creación de la zona euro. Esta suba de las tasas de los bonos no tiene consecuencias inmediatas para el Gobierno, que no necesita pedir dinero antes de la próxima primavera del Norte. Sin embargo, muestra el nerviosismo creciente de los mercados financieros que aumentan la presión sobre el Gobierno para que respete sus promesas. Pese a la determinación de Lenihan, los anuncios de ayer no disiparán todas sus incertidumbres.

Los analistas e inversores tienen todavía muchos interrogantes sobre los detalles de las medidas necesarias y su calendario. También dudan de la capacidad política de la coalición gubernamental -entre el Fianna Fail de Brian Cowen y los Verdes- de lograr la aprobación de su plan de rigor en un Parlamento donde ya sólo dispone de una frágil mayoría, lo que si ocurriera provocaría una crisis política.

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