14 de marzo 2012 - 00:00

Al Asad mina fronteras para frenar el éxodo

Beirut - Las fuerzas sirias mataron a decenas de personas en la norteña ciudad de Idlib y tiraron sus cuerpos en una mezquita, mientras que 22 soldados fallecieron en dos emboscadas rebeldes, dijeron ayer activistas opositores.

El Ejército intensificó su ataque contra la provincia de Idlib, cerca de la frontera con Turquía, bombardeando áreas urbanas de forma intermitente en un intento por desplazar a los combatientes rebeldes.

También se reportaron combates en Deir al Zor, en el este del país, y en Homs, la tercera ciudad más grande de Siria, en medio de una revuelta de casi un año contra el presidente Bashar al Asad que parece cada vez más una guerra civil.

Naciones Unidas afirma que más de 8.000 personas han muerto en la revuelta y su agencia para refugiados dijo ayer que unos 230.000 civiles huyeron de sus hogares en los últimos 12 meses, de los cuales unos 30.000 buscaron refugio en el exterior.

En un aparente intento de detener el éxodo, las fuerzas sirias están colocando minas terrestres cerca de las fronteras con Líbano y Turquía, sobre rutas usadas por familias para huir de la violencia, dijo el grupo Human Rights Watch.

En declaraciones realizadas después de reunirse con los opositores de Al Asad en Turquía, el enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, dijo que espera aún escuchar la respuesta de Siria a las «propuestas concretas» que había hecho para poner fin a la escalada de violencia.

Mientras, el dictador, quien ha prometido reformas, ordenó elecciones legislativas para el 7 de mayo. Éstas se celebrarían bajo una nueva Constitución, aprobada en un referendo el mes pasado que la oposición y sus aliados occidentales y árabes calificaron como una farsa.

Agencias Reuters, AFP y DPA

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