13 de abril 2018 - 00:00

Al Asad plantó bandera en el bastión rebelde de Guta

DESTRUCCIÓN TOTAL. Los habitantes de la región de Guta volvieron a sus hogares, pero sólo encontraron escombros. En la ofensiva liderada por el régimen desde febrero murieron 1.700 personas.
DESTRUCCIÓN TOTAL. Los habitantes de la región de Guta volvieron a sus hogares, pero sólo encontraron escombros. En la ofensiva liderada por el régimen desde febrero murieron 1.700 personas.
Damasco - Dos meses después del inicio de la ofensiva terrestre en Guta y tras el supuesto ataque químico contra los civiles en una de las ciudades de esa región, las tropas rusas y el Gobierno sirio anunciaron haber conquistado el que fue por años el bastión de los rebeldes.

Los insurgentes estaban siendo deportados junto con decenas de miles de civiles en el norte del país. Al presidente sirio, Bashar al Asad, desde hace días en el centro de rumores sobre una posible fuga de Damasco a las bases militares rusas más seguras, se lo vio ayer en las pantallas de la televisión estatal.

Su aparición se produjo al término de una reunión en la capital con Ali Akbar Velayati, consejero del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien luego visitó algunas zonas de Guta.

"Cada vez que se cumplen éxitos militares en el terreno, llegan algunas potencias occidentales que buscan cambiar los eventos", sostuvo el mandatario.

Hoy en la ciudad de Duma se realizará la misión de expertos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAC), invitada por Rusia y el Gobierno sirio para investigar si, de hecho, los gases tóxicos se usaron el pasado sábado contra los civiles en el área.

In situ ya no quedaban más testigos de lo que sucedió el sábado pasado: los médicos y los trabajadores locales de protección civil, que rescataron a las víctimas de los dos bombardeos fueron deportados al norte o dispersados en los campos de refugiados en los alrededores de Damasco, bajo estricto control de las fuerzas gubernamentales.

A mediados de febrero, las fuerzas progubernamentales sirias lanzaron una ofensiva para retomar las zonas rebeldes de Guta Oriental, provocando más de 1.700 muertos y enormes destrucciones materiales. Los habitantes, que habían huido de los combates por decenas de miles, empezaron a regresar al territorio donde ayer el Gobierno izó su bandera, anunciando su reconquista total.

"El barrio es irreconocible, no encuentro ninguno de sus principales puntos de referencia", dice Um Mohamed, observando el paisaje de desolación que la rodea.

A lo largo de las calles invadidas por escombros y pedazos de chapa torcida, se suceden los edificios residenciales convertidos en ruinas de cemento.

Agencias ANSA y AFP

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