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Al Estado Islámico no le queda ni internet
"La disminución de la producción de los medios del EI fue particularmente importante durante las últimas dos semanas", explicó entonces Winter, "pero nunca se habían quedado totalmente silenciosos durante un día entero".
La disminución drástica de la presencia en la web del EI también la constata Albert Ford, que estudia el fenómeno del "extremismo doméstico" dentro del grupo de reflexión estadounidense New America, en Washington.
"Sus operaciones mediáticas están en caída libre", indica. "Tienen menos gente, menos lugares para reunir sus información, menos medios para ponerla en internet", asegura.
En marzo de 2017, cuando el EI perdió la ciudad iraquí de Mosul, un periodista de la AFP visitó las ruinas de un chalé, en un barrio rico, que servía como centro mediático del grupo. Entre los muros calcinados había restos de sofisticados ordenadores, impresoras y material de propaganda, así como cajas enteras llenas de CD, antenas y emisores para la cadena de radio Al Bayan.
En paralelo, en los últimos meses se multiplicaron las noticias de la muerte de responsables de comunicación del EI, en su mayoría en ataques aéreos de la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos.
El más importante, Abú Mohamed al Adnani, portavoz oficial del grupo y responsable de sus operaciones exteriores, murió en agosto de 2016.
Lo que queda del EI prefiere ahora utilizar internet para alentar a sus partidarios en todo el mundo a pasar a la acción de manera independiente, en vez de planificar operaciones que la organización ya no tiene capacidad para organizar directamente.
Y todo ello a través de la "web profunda" ("deep web"), muy difícil de detectar.
"Ahora tienen tendencia a cultivar una cierta nostalgia", explica Charlie Winter. "Es algo que sus partidarios pueden mirar y recordar como los buenos viejos tiempos, cuando el EI controlaba territorios en Siria e Irak".
"Su mensaje es: 'Fue nuestra edad de oro, que nos ha sido robada por los enemigos del islam y por eso tenemos que luchar contra ellos'".
Según el investigador Bruce Hoffman, especialista en terrorismo de la Georgetown University, el peligro son ahora los que llama "atacantes guiados" ("enabled attackers").
"Es alguien que actúa como
un lobo solitario, sin relación con la organización terrorista, pero que ha recibido listas precisas de objetivos e información para llevar a cabo sus operaciones", afirma.
Para ello los aspirantes a yihadista sólo tiene que leer la abundante documentación disponible desde hace años en internet, como el famoso manual "Cómo fabricar una bomba en la cocina de tu madre".
| Agencia AFP |


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