7 de febrero 2011 - 00:00

Alarma en la UCR por consecuencias de la lucha Sanz-Alfonsín

Ernesto Sanz no descansó el fin de semana. La campaña para la preinterna radical siguió ayer en Tres Lomas, provincia de Buenos Aires, y hoy en Trenque Lauquen.
Ernesto Sanz no descansó el fin de semana. La campaña para la preinterna radical siguió ayer en Tres Lomas, provincia de Buenos Aires, y hoy en Trenque Lauquen.
La pregunta es simple, pero aún no tiene respuesta: ¿qué piso electoral buscará el radicalismo en su interna previa del 30 de abril? No es un tema menor y ya alarma en la interna de ese partido.

El número de votantes que mostrará la UCR como resultado de esa elección adelantada no tendrá relevancia legal, pero sí mostrará un piso de votantes en el que no participará el cobismo. Luego, el 14 de agosto, deberán reeditar esa elección con la primaria abierta, obligatoria y simultánea, en un proceso en el que, de acuerdo con esta interna previa, también podrían faltar afiliados desencantados a los comicios.

El problema es solo uno de los que enfrenta por estos días un radicalismo que muestra cada vez más dudas en sus segundas filas sobre la utilidad de esa elección entre Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín.

Por lo pronto, queda claro que por ahora solo está sirviendo para polarizar dos ideas sobre el futuro del radicalismo tan distantes que parece increíble que hayan nacido del mismo grupo, el MORENA, que nació para lanzar la candidatura de Alfonsín.

Pero esa discusión no puede achacarse solo a Sanz y su imagen de hombre confiable para la economía, las empresas y las finanzas. Preocupa también que Alfonsín no haga algún esfuerzo extra para diferenciarse aún más en los temas de fondo con el Gobierno de Cristina de Kirchner y que se limite a esmerilar a la Presidente solo por las formas que el peronismo aplica para gobernar.

Si bien es cierto que a la UCR le fue difícil oponerse a la estatización de las AFJP o de Aerolíneas Argentinas por ser banderas históricas del partido, quedó en evidencia por entonces que las diferencias de formas eran claras para fijar posición. Esa sutileza es la que le exigen ahora, con preocupación, a Alfonsín.

Mientras tanto, Sanz avanza sin preocuparse por los números que está mostrando la interna. Su núcleo íntimo le muestra un panorama similar al que vivió Alfonsín cuando se lanzó a la interna bonaerense contra Leopoldo Moreau y Federico Storani, pero con sentido inverso. Sostienen que aunque parezca hoy que Alfonsín lidera el aparato, los votos de gobernadores e intendentes se están volcando y con eso les alcanza para mantener el optimismo.

Así, ayer se despachó tranquilo: «En octubre les presentaré a los argentinos un modelo alternativo de país... Todos los días construyo una nueva alternativa que englobe a una inmensa mayoría silenciosa que hoy quiere mirar hacia adelante, que apela a la esperanza, que ve a la Argentina como un enorme reservorio de oportunidades mal aprovechadas y que espera un Gobierno y un presidente que la libere de esas ataduras, que libere su energía y la convierta en un país con desarrollo, inclusión y sensibilidad social, educación pública de calidad e inserción en el mundo».

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