Alarma en sector vitivinícola: ventas crecerán sólo un 1,5%

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• Temen que si los precios de los vinos siguen subiendo, la demanda se contraiga

Después de un 2009 crítico, la industria vitivinícola espera un 2010 moderado en cuanto a volumen de ventas y ganancias. El enfriamiento en el consumo que se dio a partir del estallido de la crisis internacional provocó una contracción en el volumen de ventas del 3,5% el año pasado en comparación con el alcanzado en 2008. Para este año el mercado local muestra una leve reactivación, pero las cifras tampoco son optimistas: el sector aspira a crecer sólo un 1,5%, según las estimaciones de la Unión Vitivinícola Argentina y el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Al panorama poco alentador se le suma la incertidumbre acerca de cuál será la suerte de la vendimia esta temporada, ya que 2009 cerró con una caída en la cosecha del 30% por la sequía y algunas tormentas que castigaron las plantaciones.

«La cosecha por ahora viene bien, pero el clima está muy inestable y es muy temprano todavía como para anticipar si será buena», dijo a este diario Rafael Squassini, responsable comercial de la bodega Dante Robino. La suerte de la uva marcará el camino que tengan los precios de los vinos este año ya que en 2009 crecieron en promedio un 27%, ante la escasez de la materia prima y, según fuentes del sector, enero arrancó con un alza de entre el 70% y un 100% en el valor de los vinos embotellados en comparación con el mismo mes de 2009. Para los bodegueros este fuerte incremento atenta contra el consumo. «El cliente perdió poder adquisitivo y sólo se inclina por productos económicos o con descuentos y ofertas. Si bien los vinos se encarecieron, no lo hicieron en el mismo porcentaje en que se incrementaron los costos y el valor de la uva, porque las empresas del sector absorbimos en gran medida el aumento y logramos estabilizar los precios finales. Pero si otra vez no tenemos una buena cosecha, entonces será imposible seguir conteniendo el aumento en los precios», dijo Squassini aunque advirtió que si esto sucede «perderemos competitividad tanto en el mercado interno como en el externo».

Coincide su colega Pedro Soraire, director de Bodega Del Fin del Mundo: «La principal preocupación para este año es que haya disponible el volumen de vino necesario para que los precios se acomoden y estén más cercanos a la realidad del negocio, si no muchas marcas van a quedar en rojo en su rentabilidad».

Asimismo, la otra pata fundamental que son las exportaciones están atadas a lo que pase en la plaza local con el dólar. «Lo que suceda con el tipo de cambio es crucial para el sector, porque lo ideal para favorecer al comercio exterior sería que se mantenga en el margen de los $ 4, pero si comienza a bajar como se dio en los primeros días del año entonces tendremos que ajustar los márgenes para mantener la competitividad de los vinos argentinos en el mundo», dijo José Zuccardi, CEO de la bodega que lleva su apellido.

Es que a diferencia de otros años, la recesión por la que atravesaron las grandes economías del mundo -y los principales clientes para las bodegas argentinas- hicieron que los extranjeros se volvieran más selectos a la hora de consumir y sólo busquen los vinos de buena calidad a bajo precio. Para los empresarios del sector, el escenario ideal sería que el dólar crezca a igual ritmo que la inflación. Si el valor de la divisa estadounidense no sufre demasiadas variaciones, el sector espera para este año un incremento del 10% en el volumen comercializado en el exterior, impulsado principalmente por los vinos de alta gama y los de precio medio alto. Una cifra menor a la registrada en 2009, que cerró con un alza del 15% en las ventas al extranjero. Los principales destinos de los vinos argentinos siguen siendo los países de América del Norte. En Estados Unidos la demanda creció el año pasado un 30% y en Canadá un 40%, y se espera que en 2010 vuelvan a liderar la demanda extranjera. Distinta suerte corre la exportación de vino a granel, cuya demanda sufrió una reducción del 50%, motivada por el debilitamiento económico de Rusia, su principal cliente.

Otra de las preocupaciones de los empresarios vitivinícolas es el incumplimiento en tiempo y forma del reintegro en el IVA para los productores pymes, algo que según Sergio Villanueva de la Unión Vitivinícola Argentina no se logró en 2009. «Se dieron retrasos importantes de hasta seis meses lo cual perjudicó a la economía de los productores más chicos y sobre todo de los que venden a granel, que fueron los más castigados. Esperamos que no vuelvan a darse demoras este año», dijo el empresario.

Desde el sector vitivinícola coinciden en que la falta de reglas claras en el mercado tampoco favorecen al desarrollo de la industria. «Necesitamos contar con estabilidad macroeconómica para poder planificar a mediano plazo», se quejó Pedro Soraire, director de Bodega Del Fin del Mundo. Coincide Villanueva: «Es necesario que desde el Gobierno se tomen medidas para controlar la inflación y los permanentes incrementos salariales. Si no será difícil mantener la relación costo-beneficio de nuestros productos en el mundo», dijo y concluyó: «Tenemos mucha competencia, como Chile, Australia y Estados Unidos, mercados que ofrecen buenos vinos y cuentan con estabilidad en los costos».

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