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Alemania: Pegida, la nueva ultraderecha que asusta e influye
• MILES DE PERSONAS MARCHAN CADA LUNES CON UN MENSAJE XENÓFOBO
Las encuestas anticipan que el grupo lograría entrar al parlamento federal en las elecciones de septiembre.
LOS LUNES, ODIO. Consignas xenófobas, antiislámicas y hasta hostiles a la prensa son el menú de las manifestaciones semanales del movimiento Pegida en Dresde.
Los llamados "lander" orientales llevan poco más de 27 años en democracia tras haber estado controlados por cuatro décadas por la extinta República Democrática Alemana. En ellos, el índice de desempleo prácticamente duplica el de sus similares occidentales (12,5% versus 7,4%) y la población envejece. Entre esas diferencias se encuentra, por ejemplo, la cuestión migratoria: de acuerdo con un informe del Instituto de Población y Desarrollo de Berlín de 2015, las otrora regiones comunistas cuentan con cinco inmigrantes cada 100 personas, mientras que en las zonas más prósperas la proporción llega a los 25.
"Reciben a gente frustrada con el sistema social y no tienen problemas con que se incorporen personas con ideas fascistas o de derecha extrema. Van contra el islam y todo lo desconocido", subraya Starosta en diálogo con Ámbito Financiero.
Según el experto, la ausencia de medidas oficiales fuertes para frenar este tipo de movimientos conduce a que estos "se autoconfirmen, ya que tienen la idea de que los demás los respaldan con el silencio".
"Ahora estamos teniendo muchos problemas con los extranjeros en la ciudad. Empresas que emplean a inmigrantes contrataron servicios de seguridad. Y el 15% de las familias locales quiere irse por la permanencia de esta corriente", agrega en base a un sondeo reciente.
No es casual que el partido xenófobo Alternativa para Alemania (AfD) haya logrado el año pasado transformarse en la segunda fuerza de los parlamentos regionales de los estados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia Anhalt. La agrupación, que al momento de su fundación promovía una línea euroescéptica, dio en 2015 un giro a la extrema derecha al incluir en su programa propuestas contra la inmigración y los refugiados similares a las reclamadas por Pegida y que en el corto plazo promovieron su éxito en las urnas. Ambas fuerzas desconocen su relación públicamente, pero en estados como Sajonia su cercanía es un secreto a voces.
Hoy la AfD cuenta con un 9% de intención de voto a nivel nacional. Aunque esté lejos del 15% del respaldo que obtenía el año pasado, ese caudal le permitiría entrar en el Bundestag (parlamento federal) en las elecciones de septiembre.
"Pegida fue el precursor de la AfD y un indicador de la amplia insatisfacción con la política de puertas abiertas adoptada por el Gobierno alemán en los últimos años. Esta situación mutó, pero no tanto por la presión de la AfD o Pegida, sino de la realidad misma. Además, los partidos tradicionales reconocieron que el populismo de derecha no desaparecerá simplemente ignorando los problemas que llevaron al surgimiento de Pegida y al éxito de la AfD en varias elecciones", explica, por su parte, Werner J. Patzelt, politólogo y profesor de la Universidad Técnica de Dresde.
Patzelt, quien en reiteradas ocasiones llamó a reflexionar sobre el verdadero motivo del surgimiento de Pegida sin llegar a pronunciar una condena, una actitud por la que fue acusado de tener una visión indulgente sobre esa organización, sufrió a principios de este mes un ataque incendiario a su automóvil. "Es muy improbable que los extremistas de derecha hayan atacado mi coche, puesto que incendiar los vehículos ha sido típico de los extremistas de izquierda en el pasado. Y la razón básica de tal hostilidad parece ser que los 'antifa' me toman erróneamente como simpatizante de Pegida y de la AfD", explicó.
La violencia también se vuelca hacia los medios de comunicación. "Debido a las agresiones, los periodistas del diario salen en pareja para cubrir las marchas de los lunes. La situación llegó a ser grave, ya que difundían los nombres de las personas que escribían sobre el movimiento", explicó Heinrich Maria Löbbers, jefe de redacción del STMchsische Zeitung, en una conferencia en la que participó este diario.
Además de las amenazas personalizadas, el diario recibe cartas de lectores que cuestionan las críticas vertidas contra los extremistas.
Y aunque la redacción está ubicada en el corazón del problema, sus analistas no se logran explicar aún "porqué una organización con ideales xenófobos tan marcados logró llevar a tanta gente 'normal'". Reconoce, sin embargo, que este tipo de simpatía hacia los movimientos ultras ya existía en pequeños sectores de Alemania, pero nunca había "estado en la superficie como ahora". "Y nos surgió una duda: nos preguntamos si nosotros ayudamos a expandir el movimiento, si no escribir nada sobre ellos no era una alternativa mejor", añade.
Las preguntas en Alemania ahora son similares a que se hacen en otros países de la Unión Europea con el mismo problema: ¿cuánto de este sentimiento caló en la sociedad y cuánto influyó en la política? El Gobierno de Angela Merkel, por lo pronto, endureció bajo presión las leyes de asilo del país. Y muchas de las demandas que reclamaba Pegida forman parte del nuevo ordenamiento.


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