2 de agosto 2026 - 00:12

¿Puede el riesgo país bajar a 350 puntos? Los fundamentos detrás de esa posibilidad

Se trata de un indicador clave para salir a buscar crédito a nivel internacional. El Gobierno se ilusiona con lograrlo y el mercado mira con expectativa.

El mantenimiento simultáneo de superávit fiscal y comercial constituye una señal que los mercados suelen incorporar positivamente en sus modelos de riesgo.

El mantenimiento simultáneo de superávit fiscal y comercial constituye una señal que los mercados suelen incorporar positivamente en sus modelos de riesgo.

El riesgo país continúa siendo uno de los principales termómetros utilizados por los mercados para medir la percepción sobre la solvencia financiera de Argentina. Más allá de los movimientos diarios de los bonos soberanos, este indicador sintetiza la evaluación que realizan los inversores respecto de la capacidad del país para cumplir sus compromisos financieros, la consistencia de su programa macroeconómico y la disponibilidad de divisas para afrontar obligaciones futuras. En ese contexto, una de las preguntas que comienza a ganar espacio es si el riesgo país podría acercarse nuevamente a la zona de los 350 puntos básicos durante los próximos meses, luego de haber finalizado julio en torno a los 430 puntos.

La posibilidad de una reducción adicional del spread soberano encuentra algunos fundamentos objetivos. En primer lugar, el mantenimiento simultáneo de superávit fiscal y comercial constituye una señal que los mercados suelen incorporar positivamente en sus modelos de riesgo. El equilibrio de las cuentas públicas disminuye la necesidad de financiamiento del Tesoro, mientras que un saldo comercial positivo contribuye a sostener el ingreso de divisas. Ninguno de estos factores garantiza por sí solo una baja del riesgo país, pero ambos reducen algunos de los desequilibrios que históricamente suelen ser observados por los acreedores.

Otro aspecto relevante es la evolución de las reservas internacionales. Las reservas netas ya se ubican por encima de los u$s10.000 millones y las reservas brutas se aproximan a los u$s50.000 millones. Paralelamente, hasta julio el Banco Central acumuló compras de divisas por u$s13.327 millones. Más allá del nivel puntual de reservas, el mercado suele prestar atención a la tendencia que presentan estos indicadores, ya que una mayor capacidad de acumulación fortalece la posición externa del país y mejora la percepción sobre su capacidad para afrontar compromisos en moneda extranjera.

La evolución del riesgo país tampoco depende exclusivamente de variables domésticas. Las tasas de interés de Estados Unidos, el apetito global por activos emergentes y la disponibilidad de financiamiento internacional continúan siendo factores determinantes. Incluso con mejoras macroeconómicas internas, un contexto internacional menos favorable puede limitar la velocidad con la que se reduce el spread soberano. Del mismo modo, el mercado seguirá monitoreando la continuidad del equilibrio fiscal, la dinámica de la inflación, la evolución del tipo de cambio y la consolidación de las reservas durante el segundo semestre.

Aun contemplando esos condicionantes, una convergencia hacia la zona de los 350 puntos básicos aparece como un escenario técnicamente posible si las principales variables macroeconómicas mantienen la tendencia observada durante los próximos meses. No implicaría una normalización completa del riesgo argentino, sino una compresión gradual de la prima exigida por los inversores a medida que disminuyen algunas de las incertidumbres que actualmente incorpora el mercado en la valuación de la deuda soberana.

Una reducción cercana a los 80 puntos básicos tendría además un impacto directo sobre los precios de los bonos. La relación inversa entre rendimiento y cotización hace que una menor tasa exigida por los inversores se traduzca en una apreciación de los títulos públicos, especialmente en aquellos con mayor duration, que son los más sensibles a cambios en el costo de financiamiento del soberano.

Las estimaciones de sensibilidad muestran que los mayores movimientos se concentrarían en el tramo largo de la curva. Bajo un escenario de riesgo país cercano a los 350 puntos, el AL41 podría registrar una apreciación cercana al 5,4% en dólares, seguido por el AL35 con un 5,3%, el GD46 con un 5,1%, el GD41 con un 4,8% y tanto el AE38 como el GD35 con un potencial del orden del 4,6%. Estas variaciones no responden a un cambio en los flujos que pagan los bonos, sino al efecto que genera una menor tasa de descuento sobre activos con vencimientos más extensos.

Naturalmente, se trata de un escenario condicionado. La continuidad del proceso dependerá de que las principales variables macroeconómicas mantengan una evolución consistente y de que el contexto financiero internacional no deteriore el apetito por deuda emergente. Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente financiera, la hipótesis de un riesgo país en torno a los 350 puntos básicos ya no puede descartarse como un escenario de baja probabilidad, sino como una posibilidad que comienza a encontrar respaldo en la evolución reciente de varios indicadores que el mercado sigue de cerca.

Analista financiero

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