Se trata de cifras diferentes según cada región. En Baviera, el valor total del patrimonio sobre el cual se efectúa la confiscación es de 750 euros, en Baden-Wuerttemberg, de 350.
La noticia fue destapada por el diario Bild, al que el ministro del Interior de Baviera, Joachim Hermann, explicó cómo funciona el mecanismo. "Los demandantes de asilo son controlados a su entrada en los centros de acogida sobre documentos, objetos de valor y dinero en efectivo. Estos últimos pueden confiscarse si su valor supera los 750 euros y si existe o se espera un derecho de reembolso", indicó.
En Baden-Wuerttemberg, el pasado diciembre fue requisada una cantidad promedio por refugiado de mil euros, señaló el medio.
Si estas prácticas en Suiza y Dinamarca habían suscitado polémicas incluso en Alemania, ahora los responsables alemanes las defendieron: las dos regiones en cuestión -sostuvieron- respetan de este modo el derecho federal, que después cada región puede adoptar o no, según el cual los demandantes de asilo deben primero agotar su patrimonio personal.
Así lo explicó la delegada del Gobierno federal de Integración, Aydan Oezoguz, cuando subrayó que quien pide asilo político en Alemania debe utilizar todo su patrimonio, incluidas eventualmente joyas de familia, antes de poder acceder a las ayudas de Estado. Se refería a los complejos mecanismos que regular el Harz IV, el paquete de subsidios estatales para los menos pudientes.
En tanto, el ministro del Interior, Thomas de Maiziere, anunció la voluntad de prolongar de manera indeterminada los controles de refugiados ya en vigor en las fronteras, introducidos en septiembre de 2015 y que vencen el 13 de febrero. "No veo por el momento una fecha en la que los controles puedan ser retirados", dijo a la radio pública MDR.
El techo límite de refugiados sigue siendo el punto de choque más sensible en el Gobierno de Angela Merkel, sobre todo tras la decisión austriaca de introducirlo a partir de este año.
| Agencia ANSA |


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