- ámbito
- Edición Impresa
Alerta: crecen los grafitis en edificios históricos de Ciudad
El barrio porteño de San Telmo es la mayor víctima de los grafitis. Allí, casi todos los edificios y monumentos históricos estan dibujados. Una realidad que preocupa en la Ciudad.
La polémica por las pintadas en las formaciones del tren Sarmiento y los vagones del subte, no fueron suficientes para demostrar que el vandalismo está cada vez más arraigado a la Ciudad.
Hace varios meses, monumentos, sitios históricos y de interés cultural albergan pintadas que arruinan la historia. Son los barrios de San Telmo y Montserrat, los que cuentan con cientos de ejemplos. En la calle Defensa al 700, la casa donde nació Bernardino Rivadavia, declarada sitio de interés cultural, alberga toda clase de conversación en su fachada blanca. Frases ofensivas y políticas se adueñaron de esta construcción colonial.
Los ejemplos son muchos. Desde la Catedral Metropolitana, donde en una de sus paredes laterales reza un gran "JP Evita" en letras rojas, hasta el Ministerio de Agricultura de la Nación sobre la avenida Paseo Colón, que guarda una enorme queja en contra de una multinacional. Sobre esa misma avenida, en la facultad de ingeniería de la UBA los grafitis asoman sus letras por encima de los afiches, formando una especie de collage.
Por esa razón, tal como sucedió en el barrio de Recoleta, donde los vecinos decidieron actuar por sí mismos y limpiar las paredes grafiteadas con una hidrolavadora y un producto especial, en San Telmo la acción hizo eco y comenzaron un mapeo de las fachadas víctimas del vandalismo. La idea es identificar las paredes grafiteadas para hacer luego un pedido concreto en el Ministerio de Ambiente y Espacio Público para su limpieza y conservación.
Justamente, la cuestión de la remoción de los grafitis está en el ojo de la discusión ya que, si bien los productos especiales son muy onerosos, a veces los métodos tradicionales son peores.
El Colegio Otto Krause es uno de esos casos, en el lugar donde había una pintada reside ahora un gran manchón blanco. Lo mismo sucedió en el Convento de Santo Domingo, declarado Monumento Histórico Nacional en 1942 y que alberga los restos del General Manuel Belgrano. Sus grandes paredes sobre la calle Defensa, muestran hoy un intento de rectificación de un grafiti mal arreglado.


Dejá tu comentario